La TDT falla en miles de hogares lucenses a una semana del apagón

LEMOS

26 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La Televisión Digital Terrestre (TDT) iba a revolucionar la vida de los telespectadores, ya que prometía mejorar la calidad de la imagen y el sonido, y ampliar considerablemente la oferta de canales y contenidos. Sin embargo, cuando falta una semana para que se produzca el apagón definitivo del sistema analógico en el área de O Páramo -previsto para el próximo 2 de abril-, miles de lucenses han comenzado a dudarlo. Las quejas por la mala recepción de la TDT se suceden en distintos núcleos de la ciudad amurallada y en bastantes localidades de la provincia. Así, numerosos usuarios denuncian que la imagen del televisor se pixela e incluso llega a quedar congelada en muchos momentos del día, especialmente en cadenas como La 1, La 2 o Tele 5.

Varios antenistas creen que la situación se produce porque la señal de TDT no llega bien a todos los domicilios. «A TDT é ou si ou non, non se ve a raias ou granulada, como pasaba coa analóxica. Na TDT a imaxe pixélase porque cando o receptor non recibe a información queda bloqueado», explica un profesional. Al parecer, algunas antenas de casas particulares reciben a la vez señales procedentes de distintos centros emisores o pequeños reemisores, algo que deja fuera de combate al receptor del televisor, que es incapaz de discriminar la más potente y paraliza la imagen. Para evitar este tipo de molestias, los técnicos aconsejan cambiar la ubicación de la antena de manera que solo reciba una señal.

Al parecer, los núcleos de población situados cerca de parques eólicos también tienen enormes dificultades para ver la televisión digital con una mínima calidad, ya que el movimiento de las aspas de los molinos afecta a la señal. Otro de los grandes problemas se concentra en las denominadas «zonas de sobra», que no tienen cobertura. Ocurre en puntos de municipios como Sarria o Samos en los que reemisores pequeños que enviaban la señal analógica a puntos aislados, no han sido adaptados. Con este panorama, la única alternativa que les queda a centenares de lucenses para seguir viendo la tele es comprar receptores por satélite, cuyo precio es mucho mayor que el de los convencionales.