Con lo anterior quisiera reforzar, en lo posible, la provocación del profesor Alonso Montero en la Galería Sargadelos de Monforte, para que algún profesional se ocupe de tan interesante personaje que -adelanto- pronto dejará al descubierto su actividad en Portugal, digna de una novela y que conoceremos de la mano de su yerno Raúl Solleiro Mella, pudiendo mencionar ahora, con su permiso, que allí trabajó para el Servicio de Inteligencia Británico, que lo tuvo bajo su amparo impidiendo su detención por la temida policía política de Salazar, la PIDE. Conoceremos igualmente dos obras de teatro, un cuento -en su línea clerófoba- titulado El Cristo del Hallazgo y diversos artículos, todo ello inédito, que acompañarán a la narración ya entregada a la Fundación Luis Tilve para su publicación hace más de dos años, por lo que a la fecha es de esperar que no se demore más. Por lo demás, también es tiempo de terminar con otro mito extendido en Monforte como la supuesta profesión de ferroviario de Juan Tizón. Lo supo ver mi buen amigo y compañero de juventud Fermín Avellaneda: Tizón nunca fue ferroviario, aunque siempre se moviese en ese ambiente. Pero eso será otro día.