En el sur lucense sigue sin hacerse un estudio continuo de la avifauna, pese a la riqueza ornitológica de la zona
28 ene 2010 . Actualizado a las 16:25 h.Los ornitólogos consideran la comarca de Lemos como una de las zonas de Galicia más interesantes para la observación de aves, debido a la abundancia y la variedad de su avifauna y al hecho de que por ella pasan algunas de las principales rutas migratorias del noroeste. Sin embargo, es también una de las zonas de la comunidad donde se efectúan menos observaciones ornitológicas, al igual que sucede con otras partes del interior.
Desde hace tiempo, diversos colectivos de investigadores suelen realizar en septiembre unas jornadas de anillamiento de aves en el el municipio de Bóveda. El especial interés de la zona hizo también que Monforte fuese el lugar elegido en el 2008 para celebrar el séptimo Congreso Galego de Ornitoloxía. Sin embargo, a lo largo de un año cualquiera son muy contadas las observaciones científicas que se efectúan en este territorio, por lo que quedan sin recoger numerosos datos que podrían ser de gran utilidad para conocer el estado actual de las poblaciones de aves y sus rutas migratorias, para trazar las políticas de conservación ambiental o para la planificación de las actividades agrícolas.
Esta escasez de información, según explican los expertos, parece difícil de remediar por el momento. «El problema que tenemos en la comarca de Lemos y otras zonas del interior es que allí no vive nadie que se dedique a hacer anillamientos o por lo menos a registrar avistamientos de aves de forma regular», explica Francisco Rosende, miembro del grupo coruñés de anillamiento Hércules. La mayoría de estos colectivos -añade- se concentran en las grandes poblaciones de la zona costera, que es donde se hacen más investigaciones de este tipo. Al margen de las mencionadas jornadas de anillamiento de Bóveda, en el sur lucense solo se efectúan algunas observaciones de manera muy esporádica, cuando algún miembro de estos grupos visita la zona.
En opinión de Francisco Rosende, «es una pena que no se hagan más observaciones en ese territorio, sobre todo durante los períodos en los que las corrientes migratorias son más intensas, como el paso del invierno a la primavera, pero por ahora no se puede solucionar este problema. Yo mismo espero poder visitar la zona en febrero y hacer alguna observación, pero aún no sé si dispondré de tiempo», añade.
Formación
Rosende opina que se debería ofrecer al personal de las consellerías de Medio Ambiente o de Medio Rural la formación necesaria para realizar estas observaciones. «Ya le planteamos a la Xunta esta posibilidad y nos dijeron que el personal hace todos los cursillos necesarios para esas cosas, pero lo cierto es que nadie se está ocupando de llevar a cabo esa labor», agrega.