«El comercio es muy cambiante y por eso el CCU quiere savia nueva»

LEMOS

Ovidio Pe?rez será uno de los homenajeados en la cena que celebrará hoy la asociación de comerciantes de Monforte en el parador de turismo

04 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El nombre de Ovidio Pérez Reñones (Monforte, 1951) está vinculado a la empresa Curtidos Galaicos desde 1975. Recién casado y con la licenciatura de matemáticas por acabar, se incorporó a la empresa familiar, que el próximo año celebra el sesenta aniversario. «Mi padre quería que opositase. Era una momento de cambios y su idea era cerrar al jubilarse. Pero mi hermano y yo echamos nuestros cálculos y seguimos adelante», rememora. Incorporado al sector comercial tras la adquisición de la tienda de Sargadelos, en el 2002 fue elegido primer presidente del Centro Comercial Urbano. Hoy será uno de los homenajeados en la cena que organiza la asociación.

-El asociacionismo nunca parece haber tenido mucho predicamento en Monforte. ¿Cómo fue posible sacar adelante el CCU?

-Para poner en marcha el CCU nos habíamos fijado en el de Pontevedra, que por sus características podía ser el equivalente a lo que pretendíamos hacer en Monforte. El verdadero germen fue una charla que organizamos con Ernesto Filgueira, para que explicase qué pasos habían seguido allí. Fue muy duro. Explicó con mucha crudeza su experiencia y consiguió transmitir a los que le escuchaban la necesidad de funcionar unidos. De aquella charla salió el compromiso escrito de 97 comerciantes para formar parte de la asociación, que luego sería un argumento determinante para conseguir el apoyo económico de la Xunta.

-¿Qué le movió a presidir la asociación de comerciantes?

-Fue un poco de carambola. Conocía la problemática del comercio a través de la tienda de Sargadelos, pero mi trabajo siempre estuvo más vinculado a la fábrica de calzado. Lo que pasa es que a Jesús Castro, ya fallecido, que era el que más trabajaba los temas de comercio en la CEL, ese año le tocaba presidir una asociación de distribuidores del mueble de toda España, de la que él formaba parte. Para estas cosas no suelen sobrar candidatos y con su apoyo decidí hacerme cargo del CCU.

-Y luego le costó dejarlo.

-Siempre pasa. Al principio no te quiere sustituir nadie. Guillermo Rodríguez también hizo tres o cuatro amagos de salir, hasta que apareció la actual directiva. Supongo que cuando toque cambiar, también les dirán que se queden un año más.

-¿Cómo valora el momento actual del CCU?

-Ahora hay savia nueva y la renovación es la clave, porque el comercio es algo muy cambiante. Es muy importante que haya gente joven al frente del CCU, con empuje y ganas de trabajar.

-¿Se trabaja demasiado de cara a la galería?

-En la época de Guillermo Rodríguez hubo mucho trabajo callado en materia de formación, informática... Ahora se sigue trabajando de puertas adentro, por ejemplo en el tema de abrir los sábados. Pero es na labor que no trasciende. A mí me gustan mucho las actividades que se están haciendo en la calle porque son una forma de acercarnos a nuestros clientes, de darles calor.

-¿Algún consejo para la directiva?

-Que piensen que esas cosas se pueden seguir haciendo, pero contratándoselas a una empresa. Me da la sensación de que están realizando un esfuerzo excesivo, y si sales de tu trabajo y encima te pones a montar tinglados de esas características puedes acabar quemado.