El Concello retira anualmente alrededor de medio centenar de coches abandonados por sus propietarios. Los que lleva la grúa se consideran residuos sólidos
29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los responsables municipales de Sarria no quieren que nadie les diga que las calles de la villa parecen un desguace y por ello llevan de manera muy estricta el control de vehículos cuyos propietarios pueden abandonar en la calle definitivamente.
Los agentes de la policía local son los encargados de controlar la presencia de coches abandonados . Cuando detectan alguno que lleva varias semanas en el mismo lugar toman sus datos y formulan la correspondiente denuncia. Dos meses después de este trámite suelen retirarlo.
La siguiente actuación administrativa consiste en ponerse en contacto con el propietario por si tiene intención de recuperarlo. Si la respuesta, en el caso de que localicen a su poseedor, es negativa, el coche se convierte automáticamente en un residuo sólido urbano que tiene que gestionar el área de Medio Ambiente.
La gente que abandona su vehículo suele conocer bien la ley y por ello ninguno lo reclama. En el caso de que lo hiciera estaría obligado a pagar los servicios de la grúa y si fuera reincidente podría ser sancionado con una multa de hasta 6.000 euros por haber abandonado en la vía pública un objeto que se califica como residuo sólido nocivo.
La norma habitual es que los coches que llevan meses sin moverse del mismo lugar de la vía pública no dispongan de seguro, tengan la ITV sin pasar y fueran abandonados premeditadamente por sus propietarios para evitar el engorro de los trámites burocráticos que implica darlos de baja.
La media anual de vehículos que retira el Concello se aproxima a los 50, aunque hasta en esto se nota la crisis y en los últimos meses ha habido menos abandonos.
En estos casos son las arcas municipales las que están obligadas a asumir los costes de la retirada de vehículos y el expediente administrativo correspondiente, que también acarrea gastos. En Sarria los evitan gracias a un convenio con una empresa de desguace que se encarga de llevar a cabo el proceso completo de descontaminación y retirada de líquidos y, una vez finalizado, procede a desguazar el coche.