¿Guardería en el centro comercial?

LEMOS

Decenas de niños y adolescentes pasan la tarde de los sábados en tiendas y cafeterías de As Termas porque en Lugo apenas hay actividades y espacios para la juventud

29 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Al margen de los de las fiestas del San Froilán, los fines de semana del otoño y el invierno en la ciudad amurallada ofrecen contadas alternativas de ocio. Pocas para los adultos y ninguna para los adolescentes y los niños. Esta situación está convirtiendo al centro comercial As Termas en una improvisada «guardería» o espacio de recreo, al que decenas de jóvenes acuden en masa cada tarde de sábado, sobre todo cuando hace frío o llueve. «Con el día que hace hoy [por el sábado pasado], ¿a dónde se puede ir en Lugo?», reflexionó en el recinto de la avenida Infanta Elena un padre que caminaba con su hijo de la mano.

«Venimos casi todos los sábados, sobre las cinco de la tarde», explica un chaval de 13 años, mientras comparte un refresco de cola con dos amigos en uno de los establecimientos. La «rutina» de esta joven pandilla incluye jugar una partida de bolos, ir al cine y «tomar una pizza». Entre las ocho y las nueve y media vuelven a casa. ¿Cómo se desplazan? «Nos traen nuestros padres en coche, cada semana venimos con uno porque se turnan», aclaran.

Para otros es visita obligada la tienda de golosinas y chucherías que hay en la planta baja, frente al Eroski. Allí «cargan» de las palomitas, gominolas, piruletas, chocolatinas, patatas fritas... con las que luego se les puede ver deambulando por los pasillos del centro comercial. «¡Non imos estar toda a tarde sentados nun bar cunha fanta!», afirmó un joven de 15 años con gran desparpajo.

Desde la semana pasada, la historia de vampiros y hombres lobo de Edward Cullen, Bella Swan y Jacob Black atrae multitudes. El sábado, cientos de jóvenes acudieron a las salas de cine -también se proyecta en los multicines Centro- para ver la taquillera Luna Nueva . Pero disfrutar del séptimo arte en Lugo se convierte en un lujo para los bolsillos más jóvenes. «A entrada, as palomitas e unha agua custan sobre 10 euros; coa paga que nos dan na casa, non se pode vir todas as semanas», señaló una adolescente de 14 años.

Ir «á aldea» a visitar a abuelos, tíos, primos o amigos el fin de semana es todavía una tradición para muchas personas, pero ya no para todo el mundo.

Confinados en Lugo sin aldea

De esta manera, empieza a haber gente que ha perdido totalmente los vínculos con el rural, como comentó días atrás un crío de 11 años que pasa la mayor parte del año confinado en la ciudad amurallada. «Bueno, en verano voy un mes de vacaciones a la playa a Barreiros y otro a Benicasim», relató.