Así resultó, según alguno de los asistentes, la cena en la que participaron el pasado sábado -coincidiendo con el Samaín- un nutrido grupo de ex alumnos del colegio Ferroviario de Monforte. De la promoción de 1991, muchos de ellos no habían coincidido desde hacía nada menos que dieciocho años. No es de extrañar por lo tanto que la cena se convirtiese en un relatorio de preguntas e historias sobre las vivencias de cada uno. La reunión no se quedó solo en compartir mesa y mantel. Tras la cena comenzó una noche de fiesta por Monforte que terminó -para los más golfos- a altas horas de la madrugada. Recuerdos y risas llenaron una noche que muchos de los participantes quieren volver a repetir. Eso sí, sin esperar dieciocho años.
Esa misma noche, los vecinos de Santiago de Cangas, en Pantón, celebraban como en años anteriores el Samaín con una pancetada popular y un magosto. En esta ocasión también organizaron un concurso de calabazas decoradas para la ocasión en el que, al parecer, el jurado lo tuvo muy difícil. Tras el veredicto y el magosto los vecinos asistieron ala proyección de un vídeo en el que se hacia un repaso por todas las actividades hechas por la asociación vecinal y cultural Cabalo Branco a lo largo del año entre las que destacaron la organización del carnaval, la plantación de frondosas coincidiendo con el día del árbol y, como no, el campeonato de juegos tradicionales que se celebra durante las fiestas de la parroquia.
Los años pasan y con ellos, inexorablemente, llegan los achaques de la edad. Para que lo llevemos los mejor posible, las responsables del programa Concellos Saudables, Trinidad Cuesta y Lorena Goyanes , organizaron en Taboada un taller en el que un fisioterapeuta explicó que posturas adoptar para realizar las actividades cotidianas y evitar así las típicas dolencias provocadas por los malos hábitos.
Nada que ver los hábitos posturales con los que tienen los vecinos del barrio chantadino de A Alameda. un año más cumplieron con la tradición y se reunieron para disfrutar de una buena ración de castañas, vino y torriscos, a los que por cierto en Monforte llaman iscos y en Sarria los conocen como liscos. Todo ello al aire libre, al ritmo del grupo de gaitas Os Barrios y en torno al fuego, aunque la noche no era especialmente fría.