Un camino largo el que lleva la iniciativa del Consejo Regulador Ribeira Sacra -con el apoyo de la asociación de bodegueros, de las Diputaciones de Lugo y Ourense, del consorcio turístico y de las asociaciones Lugosur y Turisacra- de poner en marcha la Ruta do viño da Ribeira Sacra, desde que en el año 2007 se dieran los primeros pasos. El comité de promoción que representaba los intereses de la ruta hasta la aprobación definitiva de sus estatutos tenía la intención de poner en marcha un recorrido experimental durante este verano, pero el cambio de gobierno en la Xunta y la necesidad de ratificar los estatutos ralentizó todos los trámites. El proyecto, que sigue las pautas que marcan la Secretaría de Estado de Turismo, Acevin -Asociación de Ciudades del Vino-, y la Xunta, necesitaba que todos los organismos involucrados revisasen y diesen el visto bueno a los estatutos que se habían propuesto en la última reunión en el mes de agosto. Ayer en el Centro do Viño de Monforte el presidente del consejo, José Manuel Rodríguez ; los representantes de la Diputación, María Xosé Vega y Miguel Sotuela ; el presidente del consorcio, Juan Carlos Armesto ; la presidenta de Lugosur, Carmen Martínez y el presidente de la asociación de bodegueros, Juan Carlos Varela , procedieron a firmar -por fin- los estatutos. La Ruta do viño da Ribeira Sacra, ya existe. Ahora, a ver lo que tarda en echarse a andar.
La importancia del vino en la Ribeira Sacra es algo evidente, pero ayer en Sober quedó patente por una curiosa entrega de diplomas. El alcalde, José Gómez , acompañado de la teniente de alcalde, Mari Carmen Agrelo , del trabajador del Ayuntamiento Carlos Losada Dieguez y del coordinador en la zona del sindicato Xóvenes Agricultores, el chantadino Antonio Paz entregaron los diplomas de nada menos que tres cursos de aplicación de fitosanitarios que se habían impartido en el Ayuntamiento, solo durante los seis primeros meses del año. Por algo será.
Bien distinto galardón es el que recibió ayer nuestro colaborador Carlos González Reigosa , el premio Venusnoide, en el Museo Villapol de Bretoña, en A Pastoriza, que viene a reconocer el trabajo desarrollado por el escritor y periodista en favor de la cultura popular. Para los que no lo sepan, el premio Venusnoide fue creado en el año 2003 y hace referencia a un ser mítico y mágico de la tradición celta, rico en tesoros y bienes inmateriales, propiedades que enlazan el espíritu de este reconocimiento. Todo un orgullo recibir un premio así en tu tierra.