El tesoro que el PSOE nunca encontró

LEMOS

Durante cuatro años la atención de los socialistas estuvo puesta en las gestiones para recuperar ficheros, actas, acuerdos y libros del partido escondidos en la guerra

11 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En enero de 1998 salía a la luz una información que revolucionó a los socialistas lucenses durante al menos cuatro años: la posibilidad de recuperar los archivos, enterrados en un solar de la calle Germán Alonso desde el año 1936. El encargado de realizar las gestiones para tratar de rescatarlos fue el entonces secretario local, José Blanco, hoy ministro de Fomento, al que informaron veteranos de su partido, que pertenecían a Juventudes Socialistas cuando estalló la Guerra Civil, de la posibilidad de encontrar en la huerta de la casa número 21 de la citada calle, ficheros, actas, acuerdos y libros, que fueron sacados a toda prisa de la Casa del Pueblo, situada en la calle Quiroga Ballesteros, donde años más tarde estuvo Telefónica.

El testigo de José Blanco lo tomó el actual presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro, quien en junio del año 2001 desistía de encontrar los documentos en el solar 21 de Germán Alonso. Acudió personalmente a comprobar cómo trabajaban los obreros en la zona en la que supuestamente fueron enterrados los archivos, con la total colaboración del titular de la promoción de viviendas, Ovidio López Castro, quien incluso ordenó que se realizaran catas antes de que entraran las palas a saco.

Comprobaciones

Gómez Besteiro comprobó que en ese solar, o al menos donde excavaron, no estaban los documentos, o bien porque no los enterraron allí o porque después de los 62 años que tuvieron que permanecer bajo tierra, sin protección especial por la necesidad de hacerlos desaparecer de forma inmediata. En aquel entonces no descartó que pudiera estar en otro sitio.

Lo cierto es que, según recuerda Besteiro ahora, no volvieron a plantearse la posibilidad de intentar encontrar los archivos mediante nuevas excavaciones. El actual secretario local del PSOE, que no guarda en su memoria quienes habían dado las pistas para localizar los archivos de su partido, no descarta que éstos estén enterrados en esa manzana de casas, donde quedan todavía huertas y un callejón que conduce hasta la calle Chantada.

La leyenda del tesoro documental del PSOE surgió en unos años en los que UGT también reclamaba en Lugo el pago de 180 millones de pesetas por los bienes que le habían sido incautados en Lugo durante la Guerra Civil. Una de las mayores dificultades para poder pedir la devolución de ese patrimonio era precisamente la falta de documentación que acreditara su posesión. En la capital lucense cuando estalló la guerra UGT y el PSOE compartían local en un edificio de la calle Quiroga Ballesteros.

La expectación que se creó entorno al tesoro socialista hizo albergar algunas esperanzas de poder recuperar los documentos, en condiciones de conservación lo suficientemente buenas como para aportarlos en la reclamación ante Patrimonio del Estado.

La voz de alarma de dónde podrían estar los archivos la dio Juan Pablo Rodríguez Jouvencel, yerno de Jesús Yáñez Núñez, que era el secretario del PSOE en Lugo cuando estalló la guerra. Rodríguez Jouvencel hizo llegar a José Blanco lo que le había comentado su suegro, que había elegido una finca que pertenecía a la familia para enterrar a toda prisa los documentos que sacaron de la Casa del Pueblo.

El secreto que compartió Yáñez antes de fallecer con su yerno lo sabían también un número reducido de personas, entre ellas Julián Revaldería Perot, quien relató en su día que el PSOE se había puesto en contacto con la familia propietaria de la casa y de la huerta para desenterrar, según Revaldería, los cajones de madera con los documentos, que sin embargo, según Rodríguez Jouvencel, escondieron en ánforas de barro. La familia -la última persona que vivió en el número 21 de Germán Alonso fue una mujer conocida como doña Manuela, la practicante- no otorgó el permiso para entrar en la finca y excavar debajo de las raíces de un árbol, en un hoyo de varios metros de profundidad.

Las excavaciones no se realizaron hasta el año 2001 cuando los constructores que compraron el viejo edificio lo derribaron para construir una promoción de viviendas. No encontraron ni rastro del tesoro.

A Julián Revaldería, con el paso de los años no le importaba compartir su secreto. Contaba en el año 1998 que la Casa del Pueblo había sido cedida en la etapa en la que fue alcalde Carlos Vázquez Pimentel. Según explicaba, fue uno de los primeros edificios incautados en Lugo durante la Guerra Civil. Cuando llegaron los asaltantes no encontraron documentos comprometedores porque el secretario local de la organización socialista Jesús Yáñez se había encargado de esconderlos.

Horcas polémicas

Lo que sí encontraron fueron el mobiliario y material de obra, como andamios y cuerdas. Lo guardaba allí la empresa que realizaba las obras de la plaza de abastos. Julián Revaldería contaba que cuando encontraron las cuerdas en los locales del Partido Socialista se corrió como la pólvora por la ciudad que las tenían preparadas los militantes socialistas para usar como horcas. El veterano militante llevó a cabo una concienzuda investigación, que canalizó a través de documentos que pudo ir encontrando en los archivos -los que creía enterrados no aparecieron- y de testimonios que trató de recopilar entre sus compañeros de partido de más edad.