«Una casa significa la vinculación más real a una determinada tierra»

Benigno Lázare

LEMOS

Ya no es diputado ni vive en esta provincia, pero regresa a Monforte todos los fines de semana que puede

12 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La monfortina madre de Julio Padilla era una mujer de carácter que les imprimió a los hijos un fuerte sentimiento de arraigo. De lo contrario él probablemente hubiese tenido un importante problema de identidad, como les pasa a muchos hijos de funcionarios y profesionales que se tiran media vida de la Ceca a la Meca. Hijo de militar andaluz, nació en la ciudad del Cabe y se marchó de niño, pero como los recuerdos de la infancia los tiene asociados a las vacaciones, esa etapa la guarda en su memoria en la carpeta «Monforte». A Andalucía le reserva la Semana Santa; las vacaciones son viajeras y los fines de semana, al sur lucense o a dónde coincida.

Saltó de la judicatura a la política vía Consejo General del Poder Judicial, fue diputado por el PP, partido en el que tiene baja temporal por obligaciones del puesto que desempeña. En estos momentos es fiscal jefe de uno de los tribunales militares, motivo por el que viaja a Barcelona un par de veces por semana, aunque el cuartel general (nunca mejor dicho) lo mantiene en Madrid.

«Una casa significa la vinculación más real a una determinada tierra, y para el ser humano la idea de la tierra es muy importante porque en ella está la esencia de la manera de ser, del propio ser y del alma. Yo como creo que lo único que complementa a esa idea de la naturaleza es la cruz, quise poner un crucero en el jardín de la casa, con el que me siento identificado». Como tenía la sensación de que no vivía en ninguna parte, en 1990 se censó en Monforte.

Además de la pertenencia a la cofradía del Gran Poder de Sevilla, de Andalucía guarda «una interpretación del sentido del humor, que es, evidentemente, diferente y que es la aportación más importante a mi personalidad por parte de mi padre», asegura. Si la casa de la calle Cardenal de Monforte lleva generaciones de pertenencia a la misma familia, también es una tradición de generaciones la pertenencia a la cofradía. «Las estelas de la personalidad se prolongan en el tiempo, y en cuanto a la vida, de la única manera que los seres humanos lo pueden hacer es a través de un hijo. La Semana Santa andaluza probablemente es uno de los mensajes más íntimos que recibí de mi padre». Pues, olé.

De la profesión a la política

Padilla Carballada pertenece al numeroso grupo de profesionales que llegaron a la política por la vía de la judicatura. «Institucionalmente me incorporo a la vida pública cuando el Congreso de los Diputados me elige vocal del Consejo General del Poder Judicial; es la primera responsabilidad pública que tengo, aunque de carácter institucional». Ya era jurídico militar y fue incluido en el grupo de ocho juristas o abogados de reconocido prestigio que designan el Congreso y el Senado.

Aunque exista un acuerdo tácito entre los partidos para repartirse los miembros del Consejo General, este abogado se niega a admitirlo como tal y matiza que le consta que «a la mesa de negociación mi nombre lo llevó el Partido Popular». Concretamente, el padre de la propuesta fue Aznar, que ya era el presidente del partido, tras escuchar algunas sugerencias de gente que conocía al candidato. También rechaza que exista fidelidad ciega de los miembros hacia los grupos que los propusieron porque, según la experiencia de Padilla, allí se moderan y suavizan todas las posiciones ideológicas.

Pero muy poco después de mediado el mandato del Consejo son convocadas las elecciones de 1993. «Entonces, Manuel Fraga, Federico Trillo y el propio Aznar me indicaron que verían muy bien mi incorporación al Congreso de los Diputados». Aceptó la sugerencia porque «lo deseaba» y solo puso como condición presentarse por la provincia de Lugo. «Afortunadamente fue así y Francisco Cacharro, que era el presidente provincial del partido y con el que mantuve una conversación, acogió con gran satisfacción y calor mi ofrecimiento».

Como en la película, aquel fue el comienzo de una larga amistad. Padilla fue el abogado elegido por el ex presidente de la Diputación para representarlo en algunos asuntos judiciales en los que se vio concernido y todavía recientemente compartieron singladura en aguas arousanas.

Por incompatibilidad profesional, solicitó la baja como militante del PP. «Pero los ideales y la manera de entender el mundo no suelen cambiar», por eso, aunque no lo tiene como objetivo, tampoco da por zanjada su relación con la cosa pública. Por si acaso, mantiene engrasada la maquinaria con colaboraciones en los medios.