Lugo sigue sin una área pública de baño, sin buenas comunicaciones con la costa, con carencias turísticas y con falta de aparcamientos por culpa de las obras
29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Este verano ha venido marcado sin duda por el tiempo, en especial el mes de julio. Quizás este hecho ha condicionado el devenir de las semanas y se haya dejado notar en la hostelería y en los hoteles.
El verano en Lugo arrancó con hierbas y otras especies. Eran las que se podían ver en la Muralla, el monumento que es de todos pero que a la hora de limpiarlo parece que no es de nadie. La imagen que ofreció durante unas semanas era lamentable, digno de unas ruinas romanas, más que de un monumento robusto y poderoso. El estío también comenzó con otra de las históricas carencias de esta ciudad: una área fluvial gratuita, pública, con servicios y con un tramo de río acotado y vigilado. Pontevedra o Ourense disfrutan de playas fluviales, ¿qué intereses hay para que en Lugo no se haga lo mismo?
Los turistas disponen desde los últimos años con una visita teatralizada estupenda, además de una oficina de turismo excelente. Quizás este año se echó en falta un paso más en los servicios turísticos, como por ejemplo un tren que recorra la ciudad y lleve a los visitantes hasta el río Miño y las termas romanas. Los visitantes y los lucenses han tenido que sufrir las inevitables obras, especialmente en la última semana las de la avenida de Ramón Ferreiro. Es evidente que las mejoras son necesarias y siempre causan problemas, pero faltó planificación a la hora de ofrecer aparcamientos alternativos mientras durasen las obras que se ejecutaron y se ejecutan en varias calles.
Otra de las carencias históricas de la ciudad sigue siendo el transporte para comunicarse con el exterior. En el verano se agudiza el problema si uno desea ir a las playas. Las frecuencias de trenes hacia A Coruña son muy bajas (solo hay un regional que sale por la mañana y regresa por la tarde) y por la semana apenas hay líneas de buses para ir a las playas de A Mariña. Esto también incide en el turismo, ya que los visitantes de A Coruña, Ferrol y A Mariña no lo tienen fácil para venir a Lugo.
En definitiva, problemas que deberían ser mejorados para venideros veranos y que atañen a todas las administraciones, incluso en aquellos casos en los que la iniciativa privada apenas colabora para el desarrollo de la ciudad y la provincia. Ya se sabe que un turista es un altavoz cuando regresa a su casa y cualquier detalle sobre una ciudad puede influir en su postura.