Para quien defendió en su día la entrada del AVE por Monforte, hizo alegaciones al estudio informativo de la línea Ourense-Lugo y escribió sobre distintos aspectos de la influencia del ferrocarril en Monforte, la evolución de las noticias en relación con este medio de transporte en los últimos tiempos resulta altamente sorprendente, y más propia de un cambio de Gobierno que de un simple relevo ministerial, al menos en lo que atañe a la línea Ourense-Lugo. Que el acceso central a Galicia sea de alta velocidad en todo su recorrido era una cuestión de pura lógica, pero que una simple renovación de vía, cuya declaración e impacto ambiental fue aprobada en el BOE del 27 de enero de este año, pase a ser una línea de doble vía con nueva estación de Monforte parece una cuestión de taumaturgia, aunque confortablemente esperanzadora.
Superada la sorpresa, lo cierto es que la propuesta de Fomento abre nuevas expectativas de futuro para Monforte que es necesario estudiar con inteligencia y altura de miras, centrándose en los intereses generales y dejando a un lado consideraciones partidistas o corporativistas. Los monfortinos conocemos lo que nos deparó el inmovilismo de antaño; aprovechemos, pues, la coyuntura para marcar un nuevo rumbo.
Y quizá interese pensar que el nuevo proyecto puede y debe tener una repercusión mucho más amplia en el contexto de las comunicaciones del noroeste peninsular, en el que Monforte es centro estratégico importante y las líneas Monforte-Ponferrada y Lugo-A Coruña, ambas contempladas en el Plan Galicia, son elementos importantes que hay que tener en cuenta dentro del conjunto.
Para ganar tiempo
Tal como se ha publicado en distintos medios, Fomento va a licitar los proyectos del tramo Monforte-A Pobra de San Xián, sin duda para tratar de ganar parte del tiempo perdido, aprovechando trámites anteriores aprobados según el indicado BOE . Sin embargo, si estamos hablando de una línea de doble vía y características técnicas de alta velocidad (radios de 6.000/7.000 metros, pendientes mínimas y amplias curvas de transición), el trazado habrá de ser totalmente distinto, y su incidencia en el medio natural y en los bienes afectados será mucho mayor.
Por tanto, habida cuenta de que esa voluntad de ganar tiempo ha de ser compatible con las garantías del proceso de tramitación, parece oportuno reflexionar seriamente sobre la conveniencia de realizar un nuevo estudio informativo, con exposición al público para alegaciones y nueva declaración de impacto ambiental, trámites que pueden realizarse en menos de un año si hay voluntad política, y además aligeran la redacción del proyecto de construcción.
Por otra parte, es obvio que el citado tramo no es más urgente que los restantes; para Lugo, Monforte y demás beneficiarios lo que interesa es el conjunto de la línea, y si hubiera que elegir un orden de prelación este sería comenzar por Ourense con el fin de que el acceso al eje troncal del AVE vaya siendo progresivo a medida que avance la ejecución.
Parece, por tanto, oportuna esa seria reflexión, no vaya a ocurrir que por querer ganar unos meses perdamos años en realizar el conjunto del proyecto, que, como queda indicado no debería ceñirse estrictamente a la línea Ourense-Lugo. Pero esta cuestión, junto con la nueva estación de Monforte, da para otros comentarios.