El Cineclube Os Papeiros rindió ayer homenaje a Jesús das Biciceltas con la primera proyección de la Semana de Cinema
11 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los niños siempre reservan un hueco especial de su memoria para las personas buenas y para aquellas que contagian sus pasiones. Así describen los chantadinos a Jesús Regal Ledo, más conocido como Jesús das Bicicletas, un conocido personaje de la localidad al que ayer rindió homenaje el Cineclube Os Papeiros, en la inauguración de la décimo sexta Semana de Cinema, en la que colabora el Ayuntamiento.
Anxo Moure, del grupo ecologista Xevale, explica que esta es una de las personas más recordadas por los niños chantadinos de los años sesenta y setenta, ya que «dende o seu taller do barrio de Santa Mariña arranxou miles de pequenas avarías dos futuros ciclistas chantadinos», señaló. La película con la que le rindieron sus vecinos ese particular homenaje es Benvidos a Belleville, una comedia de animación francesa dirigida por Sylvain Chomet, que narra el amor de un niño por su bicicleta.
La ecología
Moure explica que, aunque fue gracias a Félix Rodríguez de la Fuente que nació su pasión por la ecología, la herramienta indispensable para él, de niño, para seguir los pasos del naturalista fue la bicicleta. Este vehículo fue el arma para descubrir lugares como el río Asma, la ribeira de san Fiz o el Faro. «Con todo este amor polas paisaxes descubertas unha e outra vez polas bicicletas chegou o tempo no que ante o risco de perdelas por causa dos incendios, do lixo, da barbarie que sufría o noso país, empezamos a loitar por defender o que a bicicleta nos regalara», continúa.
Precisamente por ese motivo, este ecologista chantadino afirma que es «naturalista grazas ao señor Jesús das Bicicletas, que creou no seu taller unha especie de santuario de peregrinaxe dos nenos para reparar pinchazos e arranxar vellas e oxidadas bicicletas». Lo recuerdan todos como una persona buena, justa y legal, que hacía precios especiales para los niños, pero que también les regañaba cuando la bicicleta estaba tirada en el suelo o mal aparcada, para que los pequeños tomaran conciencia del valor de ese precioso vehículo de dos ruedas.