Tras el cambio de gobierno en el Pazo de San Marcos, sus actuales responsables se marcaron dos objetivos básicos: hacer visible la Diputación a todos los lucenses y a todos los efectos, y saldar una serie de deudas históricas, tanto económicas como en las relaciones con otros entres. Sin embargo, la cooperación con los concellos es la razón de ser de esta institución intermedia y, en este sentido, resaltaron que en los dos últimos años fueron acometidas iniciativas que permitieron que los concellos ahorrasen 70 millones de euros.
Concedieron especial importancia a la atención a los municipios más pequeños, que tienen menos medios, pero tanto el presidente como el vicepresidente incidieron en que ayudan a todos y las puertas están abiertas a todos los alcaldes sin distinción de colores. Con respecto a Lugo, afirmaron que se recuperó la colaboración fundamentalmente mediante el proyecto Urban, y ahora también van a ayudar a que la ciudad disponga de una playa fluvial.
De acuerdo con lo firmado hace dos años para gobernar, Besteiro destacó la actuación en 28 concellos para crear 5,4 millones de metros de superficie industrial, complementando los polígonos de la Xunta; la normalización de la comparecencia anual ante el Parlamento, la coordinación de actuaciones con la Xunta, en concreto el traspaso de los hospitales, solo pendiente de la ratificación autonómica, y la creación de la red de bomberos; creación de áreas especiales que no había, como cooperación con los concellos, benestar social, cultura y la puesta en marcha de políticas como la de personal o normalización lingüística.