Un recorrido por el Camiño Vello

C. Rueda / F. Albo

LEMOS

Una de las antiguas sendas que unen las aldeas de Vilasibil y Miraz permite disfrutar del paisaje característico de la zona caliza del norte de la sierra de O Courel

05 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El llamado Camiño Vello es una de las sendas que unían las aldeas de Vilasibil y Miraz, en el norte de la sierra de O Courel, antes de construirse la actual carretera entre ambas localidades. El camino discurre por una zona de praderías y tierras de cultivo, de gran atractivo paisajístico, en la que se conservan construcciones típicas hechas con la piedra caliza característica del lugar. Una caminata de un kilómetro y medio permite conocer esta ruta tradicional.

Para empezar hay que situarse en Vilasibil, en el kilómetro 4 de la carretera que une Seoane do Courel con Meiraos, Paderne y O Incio. La ruta empieza en la parte baja de la aldea, en el lugar de Calella da Granxa. A unos 150 metros del inicio, en el lugar de Costa do Val, el camino acusa un brusco descenso. Antaño, en los días de helada, los vecinos arrojaban terrones al suelo por delante de los carros para que no resbalasen las vacas. Unos cincuenta metros más adelante sale a mano izquierda el camino de Rodeira Nova, que empata con el vial de Paderne a Seoane. A los trescientos metros de caminata, la senda llanea y entra en la franja caliza del monte Taro Branco. La vegetación cambia radicalmente y los robles, castaños, fresnos y arces dan paso a variedades mediterráneas: encina, orégano, espino blanco...

En el kilómetro 0,4, junto a la cabaña de A Barreira, el camino se bifurca en dos. El de la derecha va la cueva de Gallego y el de la izquierda -por donde hay que seguir ahora- al molino de López. Depués está la cabaña de Gundriz o de Val de Albar, curiosa construcción que en tiempos disponía de corredor. La cabaña de García está en el kilómetro 0,6 y la de Ribeira cien metros más adelante. Una veintena de metros más y el camino finaliza en el molino de López, en el arroyo de Ridibo. Por debajo del molino -que dejó de moler en los años 60- el arroyo se va sumiendo en el terreno calizo hasta desaparecer por completo, reapareciendo más abajo en el arroyo de Redemuíños.

Hay una leyenda sobre una familia de muchos hermanos que vivían en una de las casas más ricas de Vilasibil. Uno de estos hermanos fue de noche al molino para moler el grano. De regreso para la aldea le salieron al paso unos cuervos y al llegar a su casa falleció. En el momento del entierro, desconfiando del poco peso del ataúd, lo abrieron y vieron que estaba vacío.