Semáforo para un paso a nivel trágico

LEMOS

Una señal luminosa y una semibarrera automática han aumentado la seguridad de un tramo que entre noviembre del 2001 y abril del 2002 se cobró la vida de varios vecinos

21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En menos de cinco meses, tres lucenses murieron arrollados por el tren en el paso a nivel sin barrera de la parroquia de Escoureda, en O Corgo. Finalizaba el año 2001 y comenzaba el 2002 cuando el balance mortal de dos accidentes producidos en el mismo punto teñía de luto una localidad en la que trece pasos cruzaban a nivel los diez kilómetros de vía ferroviaria que todavía discurren por el concello. «Aquilo era un perigo, a seguridade era case nula», recuerda ahora el alcalde, el popular José Antonio Ferreiro.

Todos los cruces del municipio eran peligrosos, pero el de Escoureda se llevaba la palma. «Non había nada de visibilidade, porque a estrada tiña unha pequena costiña, unha especie de cambio de rasante, e ata que estabas enriba dos raís co coche non vías se viña o tren ou non». La falta de señales de advertencia del peligro, la lluvia, y especialmente la oscuridad y la niebla, agravaban la situación, poniendo a los conductores en riesgo, ya que en determinados momentos era muy difícil percibir a tiempo la llegada del convoy.

Vecinos de la zona mostraron entonces la indignación que sentían, ya que habían solicitado en numerosas ocasiones una solución al problema. Afirmaban que para evitar cruzar con sus vehículos por ese peligroso tramo tenían que dar un rodeo de seis kilómetros para salir por Maceda, donde hay un puente. «O paso de Escoureda era e aínda segue sendo moi transitado porque é a salida de varios lugares, como Cousa, cara á Pobra», repasó el regidor.

Propietarios de casas próximas al lugar denunciaron que que las administraciones no toman medidas hasta el momento en el que ocurre una tragedia, y recordaban que en A Pobra de San Xiao se habían colocado señales en la vía del tren después de que hubiese muerto un tractorista. En Escouredo solo existía una señal de stop.

Y en O Corgo volvió a pasar. Algo más de un año después de los siniestros que costaron la vida a tres hombres -un padre de 66 años, y su hijo, de 30, que viajaban en los asientos delanteros de su turismo; y otro conductor de 46 años-, el Ministerio de Fomento, a través de Renfe, procedió a la instalación de una semibarrera automática y un semáforo. Esta protección, «clase C», costó 243.208 euros.

«Mellorou a situación, e loxicamente agora o paso cumpre con todos os requisitos [...] Iso está coa máxima tecnoloxía», destacó Ferreiro, que quiso reconocer el esfuerzo inversor del Estado en la eliminación de este tipo de riesgos.

Doce pasos elevados

José Antonio Ferreiro precisa que a lo largo de los últimos años los otros doce pasos a nivel que había en la localidad fueron sustituidos sucesivamente por pasos elevados sobre las vías del ferrocarril. «O último que quedaba a nivel -puntualizó- estaba situado en Anseán, pero hai menos dun ano que se fixo o paso elevado».