El día 13 de junio se festeja uno de los santos a los que se atribuyen más variadas y enigmáticas potestades, a pesar de su aspecto aniñado y blando. La devoción por este santo llegó a Monforte de la mano de los franciscanos. El antiguo convento de esta orden estaba en el lugar en el que se encuentra el actual edificio del Ayuntamiento. Fue fundado por Rodrigo Enríquez de Castro, quién recibió del papa Alejandro VI una bula para crear esta comunidad religiosa.
Alrededor del convento fue creciendo el barrio de San Antonio entre los siglos XVII y XVIII. Fue uno de los monasterios más importantes de la provincia eclesiástica de Galicia. Superó el centenar de frailes. Es en ese momento en el que surge la devoción por el santo que se honra mañana. En ese instante también se establece el patronato. El convento fue víctima de la desamortización de Mendizábal en el año 1835. Solo se salvaron algunos vestigios, que están repartidos por otros templos parroquiales, como un retablo dedicado a San Antonio en San Vicente, y otro dedicado a la Inmaculada en la iglesia de Piñeira.
El conocimiento de las fiestas de San Antonio llega en el siglo XVIII, aunque todo se basa en la historia oral, puesto que no existen fuentes documentales que atestigüen estos festejos. El estudioso de la historia local Felipe Aira habla de un episodio que sucedió en el convento de las clarisas para relacionar a San Antonio con esta zona.
Cuenta el relato que a la madre abadesa del convento se le cayeron las gafas y las llaves en un pozo. Intentó recuperarlas, pero los intentos fueron infructuosos. Ante esta adversidad, las monjas decidieron bajar la figura de San Antonio al pozo atada con una cuerda. Cuando volvieron a subirla, la figura llegó acompañada con las gafas y las llaves. A raíz de este hecho, quedó instaurada la fiesta en el mes de junio y el día 13 de junio.
Antonio de Padua nació en Lisboa a finales del siglo XII. Se ordenó franciscano y ganó fama como inflamado predicador en África. Se supone que debió convertir a muchos infieles, pero hasta bastante después de su muerte, acontecida en 1231, no gozó del título honorífico de confesor y de la cédula de santidad.
Su sepulcro se halla en la basílica de la localidad italiana de Padua. Están expuestas como reliquias su lengua y cuerdas vocales, que se conservan intactas.