Una misión comercial inversa

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

Quince importadores, distribuidores y representantes de medios especializados de Bélgica y Luxemburgo visitaron ayer el Centro de interpretación do viño da Ribeira Sacra, donde participaron en una pequeña cata en la que cinco bodegas de la denominación dieron a conocer sus productos. La visita formaba parte de una misión comercial inversa organizada por la Cámara de Comercio de Ourense -con el fin de encontrar nuevos mercados y abrir vías alternativas de negocio- en la que los participantes visitarán las cinco denominaciones de origen gallegas y podrán catar los vinos de cuarenta y seis bodegas. Al parecer, el objetivo general de esta misión inversa es el de incrementar la presencia de los vinos de Galicia en Bélgica y Luxemburgo, este último país con un importante consumo de vino por habitante. Esperemos que haya suerte. Más difícil lo tendrán los empresarios gallegos del sector que participen en esta iniciativa cuando les toque viajar, ya que la producción de vino de ambos países es meramente anecdótica. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que, por ejemplo, Luxemburgo tiene una superficie cuatro veces menor que la provincia de Lugo. Y en Bélgica... bueno, siempre pueden venirse cargados de chocolate. Un libro, un alimento. Chocolate no, pero sí arroz, legumbres, azúcar, mucha pasta, conservas de todo tipo o aceite, son los productos que la comunidad escolar del IES Daviña Rey de Monforte recogió dentro de la campaña solidaria Un libro, un alimento. La idea, según cuenta el director del centro, Vicente Docasar , surgió al ver que el local de Cáritas -que está frente al instituto- recibía en estos tiempos de crisis muchas más visitas de lo habitual. Con la colaboración de editoriales, de alguna librería y el trabajo de las profesoras, Charro Barrientos , Rosario Diéguez y Margarita Fernández , durante tres semanas en la biblioteca cambiaron libros por alimentos. La idea funcionó hasta tal punto que una alumna apareció un día con una cesta de la compra y se llevó nada menos que catorce libros. Los alimentos recogidos a lo largo de las tres semanas que duró la campaña -un total de 150- fueron entregados ayer a Cáritas. Fin de curso. Ahí tienen, si les parece bien, claro, una idea los socios del centro de mayores de la Obra Social de Caixa Galicia de Monforte. Ayer, un buen numero de ellos, participaban en la inauguración de una exposición con los trabajos de pintura, dibujo, cestería, bolillos y manualidades que elaboraron a lo largo del último año en los talleres que ofrece el centro. La inauguración servía como fiesta de fin de curso hasta que en octubre comiencen de nuevos las actividades. Qué mejor manera de darle salida a todas esas obras y a la vez ser solidarios, que cambiarlas por alimentos, por ejemplo para ayudar a personas mayores necesitadas. O mejor aún un rastrillo. Seguro que el resultado no iba a ser nada malo.