Las fiestas del 15 de agosto en Meira tienen amplia fama. Quizá las verbenas ya no sean lo que fueron, pero el escenario del municipio se anima como en un buen festejo. La falta de mayoría absoluta puede complicar el avance de algunos proyectos; pero garantiza a cambio sorpresas que pueden ser sinónimo de animación política.
Lo ocurrido en el pleno de anteayer, con la falta de un concejal de Terra Galega y la abstención del PSOE, permitió al PP tomarse una revancha parcial: los votos populares sacaron adelante, entre otros asuntos, una reducción de las retribuciones económicas del alcalde, Antonio de Dios. Ayer, en cambio, el PP restó trascendencia a lo ocurrido la víspera, y más bien se centró en lo ocurrido en este mandato, con una inversión que redujo a 83.000 euros (38.000 para la página web y 45.000 para los accesos a las viviendas sociales). Rosendo Folgueira (PP) dijo ayer que la decisión podría haber sido peor, con una reducción total de las cantidades percibidas, y aseguró que volvería a presentar la misma moción dentro de cuatro meses. Es una decisión que, afirmó, está meditada y justificada: reconoció que ignoraba la ausencia de un edil de TEGA, pero acusó al regidor de malgastar la herencia recibida del anterior gobierno.
La votación dejó además otra consecuencia, de evidentes consecuencias: todas las competencias de la junta de gobierno pasan al pleno, aunque al alcalde, como manda la legislación, le quedan algunas.
Mientras tanto, un empate a cuatro entre el PP y TEGA deja al noveno concejal de la corporación un notable papel decisivo. Esa responsabilidad recae en el socialista Miguel García, protagonista de un paso por la alcaldía tan fugaz como ajeno a siglas: en la investidura del 2007 se votó a sí mismo, tuvo el apoyo del PP, y logró un sillón de mando que dejó por consignas del partido.
Apoyó, sí, a Antonio de Dios; pero ayer subrayó que su único apoyo había sido a la elección del regidor y que se sentía libre de otros compromisos, e incluso explicó que nadie le había pedido explicaciones por lo de anteayer.
Estos dos años pueden aclarar incógnitas. Una de ellas es saber cómo navegará TEGA en Meira en las nuevas aguas de la política autonómica. ¿Seguirá con su singladura en mar abierto o buscará refugio en puertos que aparecen a babor y estribor?