Viaje a un lugar encantado

Alberto López alberto.lopez@lavoz.es

LEMOS

En su momento, el libro de Lois Diéguez Viaxe ás terras encantadas de Lemos resultó un éxito que según el propio autor se debió a que «é un produto da sensibilidade popular». En la línea de publicaciones como el libro de José Saramago sobre Portugal o El río del olvido de Julio Llamazares , el de Diéguez es uno de los leídos recientemente por el club de lectura Pintor de Castinande de Sober. Ayer, el autor participaba en un encuentro literario con miembros del club local organizado por la biblioteca del ayuntamiento. El monfortino -que se mostró encantado con el nombre elegido para el club- habló de su libro de viajes, y aprovechó la ocasión para conocer la opinión de los asistentes sobre su obra durante el debate.

Lo que son las cosas. A veces, la idea más simple puede convertirse en una genialidad. Algunos de ustedes recordarán que en esta misma sección allá por el verano de 2007, les contábamos que los propietarios de Panadería Carud, en Monforte, habían colocado una máquina expendedora de pan en la fachada de su establecimiento en el conocido barrio que da nombre a la panadería. Por aquel entonces, Manuel Rodríguez y Felipe Grande , contaban que la puesta en marcha de este servicio estaba resultando un éxito en todos los sentidos. Las ventas iban a buen ritmo -tenían que cargarla un par de veces al día- y por el sistema se habían interesado panaderías de Celanova o Betanzos. La idea llamaba tanto la atención que había hasta quien se sacaba fotos con el móvil junto a la expendedora. Fíjense si habrá llamado la atención que el conocido reportero del programa España Directo , el gallego Quique Morales , viajó -acompañado de una unidad móvil y el equipo humano necesario- hasta la ciudad del cabe para hablar de esta nueva y cómoda forma de comprar pan, del de siempre, nada de cosas congeladas o precocinadas, pero a cualquier hora del día.

Si antes hablábamos del pan como el de siempre ahora toca hacerlo de ferias como las de antes. El lunes, día 21, tocaba feria en Chantada y fue de las más animadas de los últimos meses. Los soportales de la calle Calvo Sotelo, la Praza do Mercado y el Cantón se llenaron de puestos de venta de todo tipo de productos del campo. Sobre todo de determinado tipo de hortalizas que se plantan en estas épocas, como cebollas, tomates, pimientos, repollos o remolacha. La cantidad de puestos era tal que parecía la Feira da Porreta, que tradicionalmente se celebra el 5 de mayo y a la que es tradición que acudan todos estos vendedores. Parece que son muchos los que quieren aprovechar la luna nueva o la creciente que empezará este fin de semana.