La empresa mantiene el proyecto de Innodrinks pero lo hará a otro ritmo

LEMOS

Hijos de Rivera confirmó ayer oficialmente que no da por muerto su proyecto de entrar en el mercado de las bebidas «energéticas, innovadoras y funcionales». La empresa difundió el contenido de una carta que acaba de remitir a la corporación municipal de Monterroso en la que pide disculpas a este Ayuntamiento y a sus vecinos por la paralización del proyecto de la fábrica de Innodrinks, le agradecen al alcalde las facilidades que les dio en todo momento y se ofrece para correr con todos los gastos efectuados por el organismo municipal para allanar el camino a un proyecto que finalmente no se hará. No al menos en Monterroso y de la forma que estaba prevista.

En su carta, la dirección del grupo cervecero no aclara expresamente si seguirá adelante en Chantada con los planes que acaba de suspender en Monterroso, pero sí deja claro que no descarta seguir adelante cuando la coyuntura económica mejore. «Muy a nuestro pesar -alegan los portavoces de la empresa en su carta- y por mucho que intentáramos evitarlo, las circunstancias que nos rodean (ninguna de ellas achacable al Concello [de Monterroso], alcalde o institución involucrada en el proceso) aconsejan reorientar por el momento el proyecto Innodrinks hacia un modelo de crecimiento más escalonado».

La empresa desvela además que la decisión de trasladar a Monterroso el proyecto de la nueva fábrica era firme desde junio del 2008, cuando el consejo de administración dio su visto bueno a esta decisión. A partir de ese momento, empiezan a definir el nuevo proyecto de inversión «tanto industrial como de modelo de negocio para afrontarlo desde unas futuras instalaciones en Monterroso». El 10 de octubre están ya listos para empezar a construir la fábrica. Pero aún no podían hacerlo. Tenían que esperar a que el Instituto da Vivenda autorizase la reparcelación del polígono para agrupar varias pequeñas parcelas en una con el tamaño suficiente. A ellos les prometieron que ese trámite llevaría como máximo cinco meses. Siete meses después, el escenario económico «ha cambiado de la forma más brusca de la historia», tanto que «el entorno» en el que ellos basaban sus «expectativas de negocio y financieras se ha desplomado».