El hombre que tuvo secuestrada a su ex novia durante ocho horas en los montes que delimitan A Mariña de Terra Chá en la noche del 4 de septiembre de 2007, dijo ayer que lo hizo porque quería «aclarar cosas con ella». La víctima llegó a ser violada en dos ocasiones durante el rapto, según la tesis del fiscal, si bien el imputado mantuvo que fueron relaciones totalmente consentidas. Basilio Pardeiro Carreiras, de 33 años, se enfrenta a una petición de 17 años de cárcel por los delitos de amenazas, detención ilegal y agresión sexual. La víctima dijo que había sido forzada sexualmente porque su ex la amenazó con un cuchillo.
Los hechos comenzaron en torno a las siete y media de la tarde del citado día en la casa de la muchacha que, por aquel entonces tenía 18 años, en el lugar de As Oiras , en el municipio de Alfoz. Según el fiscal, el acusado (que pasó buena parte de la jornada en la casa de la víctima) puso un cuchillo al cuello de una herma de su ex novia y, a continuación, introdujo a ésta a la fuerza en un coche, un Ford Fiesta de color blanco. El rapto discurrió por montes de la zona de O Cadramón. Duró unas ocho horas durante las cuales el acusado hizo frente al pinchazo de una rueda y, de madrugada, violó (según el fiscal) en dos ocasiones a la muchacha. Posteriormente fue capturado por la Guardia Civil, sobre las cuatro de la madrugada, cuando iba a dejar a la rehén en la plaza principal de Abadín tras su periplo por las sierras de la comarca. La acusadora pública sostuvo que mientras cambió la rueda pinchada, Basilio ató las manos de la mujer con un cordel a un asiento para que no escapara.
«Pudo haber escapado»
El acusado reconoció el secuestro y que incluso ató a su ex novia, sin embargo dijo que, durante el rapto, ésta tuvo ocasión de escapar. Recordó que no tenía intención de hacerle ningún mal y destacó que el cuchillo con el que había amenazado a su hermana lo había dejado en el coche y no volvió a usarlo en toda la noche.
En cuanto a la presunta agresión sexual, Basilio contó que, sobre la una de la madrugada le había dicho «si íbamos a hacer algo». «Ella se quedó callada durante unos cinco minutos y luego me dijo que sí. Lo hicimos dos veces, la primera en un monte de Montouto (Abadín)», indicó el acusado.
El imputado cree que la mujer accedió a sus pretensiones sexuales de forma voluntaria y no por miedo. «La segunda vez le dije si repetíamos y ella reaccionó mejor que en la primera ocasión. En ningún momento durante la noche estuvo asustada, a pesar del cuchillo que estaba en la puerta y que no le toqué. Estoy totalmente seguro de que quiso las relaciones sexuales porque incluso me besó y actuó como siempre», explicó.
¿Porqué lo hizo?, le preguntó la fiscal. «La llevé para aclarar algún tema que teníamos. Un día estaba con él (se refería a su nuevo novio) y otras conmigo. Yo quería aclarar las cosas porque me tenía muy cabreado. Estaba alterado por la doble relación. Ella me quería seguir teniendo como amigo», explicó.
Durante el secuestro, Basilio y su ex novia atendieron llamadas telefónicas que les hicieron algunas personas, entre ellas algún guardia civil. «Les dije que me quería matar porque estaba arrepentido, pero a ella no le iba a pasar nada», explicó.
«Ella lloró cuando yo advertí de que me iba a matar. En ningún momento la amenacé. Tenía previsto dejarla en un sitio que ella conociera y luego yo me mataría», explicó Basilio al tribunal. Un guardia civil de Burela que intervino en la operación, contó que había negociado con el hombre la entrega de la mujer en la plaza de Abadín. A cambio le prometió dejarlo marchar. Sin embargo una patrulla interceptó el vehículo cuando se dirigía al lugar de entrega.