Siete vecinos de Maside hacen guardia las 24 horas para que la excavadora no entre en sus fincas para terminar un camino que enlace con una carretera provincial
02 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El corredor entre Sarria y Nadela se inauguró en diciembre, pero los vecinos de Maside no han renunciado todavía a que les construyan un puente de paso en el lugar en el que estaba el antiguo camino. La empresa les ofreció como alternativa hacer un nuevo camino a lo que ellos se opusieron. Los trabajos comenzaron, pero los propietarios de terrenos que no accedieron a su venta hacen guardia día y noche para que las máquinas no entren en sus propiedades.
Sara Arias, Carlos Díaz y su mujer María López son los tres que vigilan desde las 7 de la mañana a las 21 horas para que nadie entre en sus tierras. Montaron su puesto de mando entre dos cancillas de madera con señales de propiedad privada y desde allí vigilan hasta el más mínimo movimiento de los obreros. Para comer se turnan para no dar opción al enemigo. «No hemos tenido ningún problema con los trabajadores, pero no dejaremos que hagan la pista», dicen al unísono.
Por la noche duermen tranquilamente amparados en los numerosos perros que hay en las casas y que alertan del más mínimo movimiento. «Es un lugar muy tranquilo y por ello nos despertaríamos con el más mínimo movimiento», dicen.
Su odisea comenzó el pasado 7 de marzo y dicen que la mantendrán hasta el cambio de gobierno. «Aguantaremos hasta que haga falta, pero creemos que con el relevo de gobierno en la Xunta los nuevos cumplirán su palabra y no seguirán con la obra de este camino».
Las horas se hacen muy largas, pero aseguran que no se aburren. «Charlamos mucho, aunque cada vez tenemos menos temas de los que hablar. También jugamos mucho a las cartas, leemos los periódicos y escuchamos la radio».
Su voluntad es férrea y dicen que cada día se fortalece. «Que nadie piense que nos rendiremos con el tiempo, cada día venimos a vigilar lo nuestro con más ganas».