Todrigo, una parte olvidada de un patrimonio aún muy poco conocido

LEMOS

El hallazgo de las minas de hierro de Todrigo, en A Pobra do Brollón -ocultas por la vegetación desde los años 50 y descubiertas de nuevo gracias a una tala de pinos- pone de manifiesto el estado de abandono y olvido en que continúa sumida un gran parte del importante patrimonio minero y siderúrgico del sur lucense. Si bien en los últimos tiempos algunas de estas viejas explotaciones fueron incluidas en rutas turísticas -como la Ruta do Ferro de O Incio, la mina romana de A Toca, en O Courel, o la ferrería restaurada de Penacova, en Bóveda-, en la zona aún hay muchos lugares de gran interés histórico que siguen siguen sin aprovecharse para el turismo o para finalidades culturales y educativas.

En el caso de las minas de Todrigo, el olvido fue más acentuado que en otros sitios, ya que el lugar llevaba muchos años sin poder ser visitado ni siquiera por los especialistas en esta parte del patrimonio. El estudio más completo publicado hasta ahora sobre la minería histórica de la zona -el libro de Clodio González A producción tradicional do ferro en Galicia: as grandes ferrerías da provincia de Lugo , editado en 1994- no menciona la existencia de esta explotación, sobre la que por otra parte tampoco parece haber mucha documentación. El lugar no figura en el célebre catastro del marqués de la Ensenada, elaborado a mediados del siglo XVIII, posiblemente porque entonces aún no se extraía hierro en este rincón del valle del río Loureiro.

Otros lugares

Sin llegar a este extremo, las minas de hierro de A Veneira de Roques -considerablemente más importantes que las de Todrigo- apenas han recibido atención alguna a pesar de su notable valor histórico. La actividad minera que se desarrolló durante siglos en esta aldea de A Pobra do Brollón es indicada en un panel perteneciente a una de las rutas de senderismo señalizadas por la Asociación Río Lor, pero esta modesta iniciativa está lejos de agotar el potencial atractivo de A Veneira, donde algunas galerías de la vieja mina discurren bajo las calles del pueblo. La aldea conserva además numerosas construcciones antiguas que datan de los tiempos en que la explotación estaba a pleno rendimiento.

Tanto las minas de Todrigo como las de A Veneira proporcionaban mineral de hierro a la cercana ferrería de Loureiro, de la que aún quedan varias construcciones en ruinas, hoy de propiedad particular. Hasta ahora no se planteó ningún proyecto para rehabilitar este enclave de siderurgia tradicional, que forma parte de una ruta de senderismo que aún no se ha podido señalizar por completo.