Urbanismo y apagones

LEMOS

La falta de suministro eléctrico completó una semana movida en lo político, especialmente en el campo del Partido Popular

25 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo, ya se sabe, es provincia ejemplar. La capacidad de sus gentes para soportar con paciencia franciscana desfeitas de todo tipo ha quedado acreditada a lo largo de las últimas décadas y alcanza fama nacional. Ahora que en precampaña el PP ve en la sociedad lucense ganas de cambio y socialistas y nacionalistas prometen avanzar en el cambio, pueden los lucenses ver qué ha cambiado. O mejor, no, no pueden ver nada, porque la supuesta modernización de la provincia la cegó, la dejó a oscuras durante horas y horas. El viento, el mismo que pretende regular la Consellería de Industria, se llevó por delante los cables de una empresa suministradora a la que la población lucense debe horas de angustia. Lugo, sí, tiene una capital ejemplar, en la que, a un mes de las elecciones autonómicas, el PP dio el si al PSOE para aprobar el Plan Xeral de Ordenación Municipal cuando ya se fraguaba el histórico apagón.

Al conselleiro de Industria, Fernando Blanco , cabeza de lista del Bloque por Lugo para las próximas elecciones autonómicas, las horas de oscuridad en la provincia le perseguirán campaña adelante. Para la candidata Raquel Arias (PP), el apagón abre una vía para iluminar a los lucenses sobre qué cosa es el cambio del que hablan socialistas y nacionalistas. Arias quizá encuentre en la calidad del servicio eléctrico un modo de oscurecer cómo se gestó su ascenso al número uno de la lista popular por Lugo, agarrada de la mano de Alberto Núñez Feijoo .

El presidente del PPdeG, en ejercicio de sus competencias, optó por la ex alcaldesa de Sober frente a Jaime Castiñeira, al que José Manuel Barreiro quería como líder de la candidatura lucense. El vendaval Feijoo hizo, con todo, menos remolinos en la lista del PP de Lugo que en las del resto de Galicia. El presidente de los populares lucenses dejó claro que Feijoo es el responsable de la designación de Arias para la cabeza de la lista y de Daniel Varela para el sexto puesto. A partir de ahí, le queda la batalla para intentar que el PP conserve su condición de partido más votado en la provincia. Barreiro, como Napoleón, parece convencido de que en política hay que sanear los males, jamás vengarlos. Cuando se cuecen venganzas en el corazón de los partidos sale el PP de Madrid. Y no está el PPdeG para seguir tan poco edificante ejemplo. Despistar a la propia militancia entraña graves riesgos, ya sea con guerras internas, ya con decisiones difíciles de entender.

Al PP lucense le aplauden el apoyo al PXOM propuesto por el gobierno local aquellos que representan los intereses de los colectivos empresariales. Pero, ¿qué piensa el afiliado de base? Si el PP encuentra tantos puntos de coincidencia con los socialistas, que gobiernan en Santiago y Madrid, ¿por qué votar al PP? El urbanismo, el diseño de las ciudades, es pura política; responde -debiera responder- a los principios ideológicos sobre los que se sostienen los partidos. El PP lucense chamuscó sus plumas con el apoyo al presupuesto municipal del 2008 y acaba de respaldar el PXOM; todo bajo el paraguas de la responsabilidad. «El precio de la grandeza es la responsabilidad», dijo Churchill; alguien, de otro tiempo, que ahora no recuerdo, aclaró que también se muere de grandeza. El socialista Orozco se ha ganado el derecho a brindar con champán a la salud de la leal oposición popular; el alcalde de Lugo bien puede tener presente en sus oraciones a los nueve del PP que le han permitido salir, provisionalmente al menos, del atolladero del plan de urbanismo. Jaime Castiñeira, número dos de la lista popular para las elecciones autonómicas, tendrá ocasión de explicar ampliamente en la próxima campaña cuánto trabajó para mejorar un plan que no es el suyo; por eso, es muy probable que, al final, el mérito se lo apunte en exclusiva el PSOE de Ricardo Varela y Orozco . Mientras Lugo permanecía a oscuras y el viento imponía su ley en la ciudad, Orozco, con el PXOM ya aprobado, cenaba tranquilamente a la luz de las velas junto a otros alcaldes socialistas, en un restaurante de la carretera de Vegadeo.

Lugo, sí, es provincia ejemplar en su capacidad de tolerancia frente a las empresas eléctricas, a los que deciden desde fuera quién está mejor capacitado para representar sus intereses, frente a los acuerdos y desacuerdos de sus políticos, acogidos a la recomendación del inglés: «¡No te rías de la tontería de los demás! Pueden representar una oportunidad para ti».