Dos meses por el Camino Primitivo

Benigno Lázare

LEMOS

Un francés tiene previsto llegar mañana a Santiago tras salir el 5 de octubre de Burdeos y cruzar por A Fonsagrada y Baleira en pleno temporal de nieve

09 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El 24 de julio Jean Claude Lamarque cogió su mochila y salió de París con la determinación de hacer a pie los 1.600 kilómetros del Camino de Santiago desde la capital francesa. Cubrió las cuatro primeras etapas pero, como no aguanta bien el calor, las temperaturas de cuarenta y muchos grados al sol y más de 30 a la sombra lo rindieron y decidió abandonar.

Pero el abandono fue temporal porque el día 5 de octubre retomó la ruta desde Burdeos con lo que, si se cumplen sus previsiones, cuando mañana llegue a Santiago habrá completado 1.300 kilómetros caminando. Pero hace unos días tenía claro que la catedral compostelana no iba a ser el destino final, si bien no sabía si continuaría hasta Finisterre o bien regresaría a Lugo en autocar para ver la ciudad con más detenimiento.

Evitar las zonas desarboladas también fue la causa de que eligiese la ruta del Camino Primitivo. Dice que es mucho más entretenido porque hay de todo: mar, montaña y mucho bosque. También está satisfecho de los servicios que hay por este itinerario y de la atención con que fue recibido en todas partes.

Lamarque, como se identifica inicialmente, es un ingeniero aeronáutico de 68 años jubilado hace dos, con buena forma física y sin problemas económicos, por lo que se toma la ruta jacobea con calma. «Peregrino sí, pero mártir, no», matiza. Por eso no establece unas etapas fijas y cada día camina entre 10 y 28 kilómetros. Acude casi siempre a los albergues y llama por teléfono con antelación para saber si están abiertos y si tienen servicios como agua caliente. Pero en algunas ocasiones decide ir de hotel, como en Lugo, porque el albergue tiene un horario «estúpido».

El peregrino aclara que no es una crítica al hospitalero lucense, con el que se puso en contacto y lo atendió muy bien, pero está en desacuerdo con el sistema de funcionamiento en una ciudad como esta. «Como el hospitalero es una persona voluntaria y el horario no es muy adecuado, si llegas fuera de esas horas tienes que recoger la llave en la Policía Local o en el bar, y solo es posible registrarse cuando el hospitalero está allí», señala Jean Claude.

Llegó a A Fonsagrada en pleno temporal de nieve y tuvo que caminar hasta muy cerca de Lugo por el pavimento de la carretera porque en ese municipio y en los de Baleira y Castroverde los senderos estaban impracticables. Además de la nieve, dice que era difícil caminar debido al barro que había.

Asegura que el mal tiempo lo llevó bastante bien, porque va provisto de ropa adecuada y con un gran chubasquero. Lleva consigo de todo lo necesario e incluso porta una pequeña cámara digital con la que fotografía no solo los paisajes y lugares que le llaman la atención, sino a algunas de las personas con las que se para a hablar.

Lamarque dice que de todas las cubiertas, la etapa que le resultó más dura fue la de Lugo a San Román da Retorta. A la altura de Bacurín hay dos flechas indicativas que lo despistaron y cogió por una carretera que lo llevó a los lugares de Cabanas y Vigo. Tras dar un rodeo de unos cuatro o cinco kilómetros, llegó al albergue ya de noche, con un considerable retraso.