La Residencia Nuestra Señora del Carmen cuenta con 93 internos de Sarria y su comarca cuya media de edad es de 83 años. Dicen sentirse como en su casa
06 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Entrar en la Residencia Nuestra Señora del Carmen de Sarria es casi como hacerlo en un universo paralelo en el que la frase «los ancianos son dos veces niños» adquiere todo su contenido. La realidad es que comprobar como cualquiera de sus 93 residentes agradece con una sonrisa cada mínima atención de los trabajadores es reconfortante y por eso no es extraño que la respuesta casi unánime cuando les preguntamos cómo se sienten es «como en mi propia casa».
El recinto no ofrece en su exterior la impresión de amplitud que realmente tiene dentro. Los internos disfrutan de salas para televisión, gimnasio para rehabilitación, capilla y enfermería. El médico les visita una vez a la semana, disponen de fisioterapeuta y pueden concertar los servicios de peluquería y de un podólogo. En unas semanas también contarán con una animadora sociocultural y disfrutan de la prensa diaria.
En lo que compete a la mesa, la cocina del centro es merecedora, como mínimo, de una estrella Michelín. Todas las semanas confeccionan un menú distinto para comida y cena y según sea invierno o verano. Como mínimo, consumen pescado fresco dos veces a la semana.
El centro también programa distintas actividades a lo largo del año como excursiones, fiestas especiales de Navidad, Carnaval y magosto, así como la asistencia a la Festa dos Maiores.
Las tarifas parten de 500 euros para lo válidos, 750 para los semiválidos y 900 para los asistidos, aunque más de una cuarta parte no llegan a abonar la tarifa mínima y la diferencia es abonada por el Concello.
Los criterios que se siguen para aceptar una solicitud son los de rigurosa lista de espera, que solo se salta en el caso de que se produzca alguna circunstancia de necesidad social.