Las empresas autorizadas para la recogida de firmas, Signus y TNV, ambas integradas por los fabricantes del sector, dejaron de recoger neumáticos, no sólo en Lugo, sino también en el resto de España. Alegaban que el cupo de recogida de cubiertas usadas por el que habían cobrado, estaba suficientemente cumplido con las que ya habían retirado de los talleres.
Después de las protestas de la Confederación Española de Talleres, que se hizo extensiva a las federaciones y a las asociaciones provinciales, las empresas autorizadas retornaron a una actividad, que están desarrollando con menos agilidad que hace unos meses.
La demora en la recogida de las ruedas supuso que algunos talleres tuviera que acumular este residuo en lugares no adecuados para ello, según establece la normativa en vigor. En otros puntos se planteó incluso que la acumulación de ruedas estaba acompañada de un retraso en poder atender la demanda de cambio de cubiertas, lo que podría generar un problema de seguridad vial.
El tratamiento y reciclado de las ruedas es una asignatura pendiente en Galicia. Cementos Cosmos, en Sarria, quemó durante un tiempo en sus hornos algunos neumáticos, con la consiguiente polémica y oposición vecinal. Hubo otras iniciativas. Sin embargo, desde los propios talleres desconocían con certeza adónde iban a parar las cubiertas usadas que entregaban a los gestores, aunque éstas reaparecían, por ejemplo, en suelos.
La Xunta pretende ahora construir una planta propia para abordar este problema, en la provincia de A Coruña. Las exigencias normativas y de protección del medio ambiente son cada vez mayores en este sentido.