Uno de los trenes más veloces que circulaba por la vía de Lugo dejó de hacerlo ayer. Ningún político o colectivo acudió a la estación para protestar por la supresión
16 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Talgo bailó ayer su último tango. Cuando numerosas capitales se benefician ya de la alta velocidad, Lugo se quedó sin el tren más veloz (no llegaba a los 140) que hasta ahora circulaba por sus vías. No hay peor que pasar sin pena ni gloria y eso es lo que le ocurrió al último viaje a Barcelona que entró ayer en la estación lucense, atravesando una gran capa de niebla a las nueve menos cuarto de la mañana.
Nadie tuvo el mínimo gesto de despedida. «Todos te queren, pero ninguén che fai caso», dice un dicho gallego. Y es verdad. En los últimos días, muchos seguidores tiene el tren en la capital lucense, la mayoría son políticos que viajan en avión que, por cierto, es más barato y más rápido. Nadie apareció por la estación. Sería un momento más que ideal para expresar tantas críticas que hay por la falta de servicios ferroviarios. El Talgo llegó y se marchó como lo venía haciendo últimamente los días alternos, sin llamar la atención. Solo se presentaron los viajeros que tenían billete, quien esto les escribe y un redactor gráfico. Ni tan siquiera los aficionados al tren acudieron para guardar la última instantánea. Quizás era muy temprano y hacía frío.
Como si quisiera estar más tiempo en Lugo, el Talgo, con su composición habitual, tirado por una potente diésel 333, llegó cinco minutos antes de la hora. Quizás quiso demostrar que era más veloz de lo que pensamos, pero es que los lucenses necesitan más prestaciones. Claro que donde no hay, no se puede sacar y la línea tal y como está no da para mucho más, aunque sí para servicios más frecuentes y de mayor calidad.
Los diez minutos de parada en la estación lucense vinieron que ni de perlas para que el maquinista bajase a tomar un café y que algunos viajeros saliesen a la puerta o bajaran al andén. Era una oportunidad única de refresco para quienes subieron al convoy cuando partió pocos minutos después de las siete de la mañana.
El Talgo ya es historia. Se va a otras latitudes. Pasa a formar parte de una lista desaparecidos en el que también está el TER, aquel tren rápido que circuló en los años setenta y que quizás era tan cómodo como los que quedan ahora en la línea de Lugo, que languidece cada vez más.
No es la primera vez que la provincia se queda sin servicios. Hace ya unos cuantos años, Lugo se quedó sin enlace directo con el País Vasco. Nadie levantó la voz. Solo se movilizó Guitiriz con protestas muy sonadas que de nada sirvieron. Los emigrantes de la zona chairega se quedaban sin un tren que les prestaba demasiada utilidad, aunque era muy lento y sigue siéndolo todavía en la actualidad, a pesar de que desde la primavera el servicio lo presta material más moderno.
Los sufridos viajeros a Euskadi fueron los primeros en tener que acostumbrarse (no les quedó más remedio) en hacer transbordo en Monforte.