Vidas paralelas que se unieron por imposición hace 20 años, continúan hoy voluntariamente acumulando trofeos y experiencias al ritmo de sus gaitas desde Cea
26 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Lo que empezó como una imposición paterna, hoy se traduce en un palmares de trofeos y experiencias personales que, sin duda, ha condicionado sus vidas presentes. La última, fue el domingo pasado en la cumbre de Manzaneda, con motivo de la final de la Liga Galega de Bandas de Gaitas. Una cita que en la entrega de premios vivió un momento especialmente emotivo, cuando seis de los siete integrantes pioneros de la Banda de Gaitas de Cea, subieron al atrio para recoger su sexto trofeo, coincidiendo con el 20 aniversario de la formación ourensana.
Xenxo Docampo (1979), Jacobo Novoa (1976), Cristina Gómez (1976), Moncho Otero (1976), Sonia Iglesias (1979), Beatriz Dalama (1978) y Marcos Novoa (1977) son los miembros históricos de esta laureada banda de gaitas aplaudida en Manzaneda por su trayectoria.
Una sucesión de vidas paralelas que germina en las clases de primaria del colegio de Cea. «Todo empezó por nuestros padres, para que estuviéramos ocupados en alguna actividad durante los fines de semana. Ellos se implicaban mucho antes pero con el tiempo han dejado de venir con nosotros a los recitales y campeonatos, algo que nosotros agradecemos -entre risas de complicidad- ya que así viajábamos solos», comenta Cristina.
Trayectoria
Fundada en 1988, la banda estaba formada por niños y chicos que empezaron a tocar por capricho de sus padres en una época en la que todos los colegios empezaron a impartir clases de gaitas, «implicando al 60% de los jóvenes del municipio en algún momento» comenta el presidente de esta formación, Jacobo.
De los 20 años llenando el fol de la gaita, estos siete gaiteros recuerdan como una de las partes más positivas el catálogo de países a los que han viajado. Un periplo que se inicia en 1991 en Bélgica y continua en la Bretaña Francesa, en el Festival Internacional de Lorient en 1994. Venezuela en 1995, Escocia en 1996 o los Alpes Italianos, Escocia e Irlanda en el 2000. Destinos, todos ellos, en los que han repetido siempre por invitación y en los años posteriores hasta llegar al 2008. Un año, al actual, en el que han depositado todas sus intactas ilusiones en el World Pipe Band Championships, que se celebra en Glasgow durante el mes de agosto. Un torneo al que únicamente se asiste por invitación y que reúne año a tras año a la élite de los gaiteiros de todo el mundo.
Carlos Núñez
«Sin duda lo que más no ha marcado son las colaboraciones con Carlos Núñez, todavía hoy se nos ponen los pelos de punta», recuerda Moncho en concordia con sus amigos y compañeros. «Actuar ante 30.000 personas en el parque de Castrelos en Vigo o en la santiaguesa plaza da Quintana, son sin dudarlo lo más espectacular que hemos hecho», recapitula con satisfacción y añoranza Xenxo. Colaboraciones que nacieron en Escocia por iniciativa del propio Núñez en el festival escocés de Lorient y que se mantienen «cada vez que actúa en Galicia llamándonos para acompañarlo» puntualiza Jacobo Novoa.
Autogestión
Los 29 miembros que a día de hoy integran la Banda de Gaitas de Cea, se autogestionan económica y artísticamente. «Uno de los motivos por los que nos va bien es por no tener director artístico. Eso siempre genera tensiones por ganar que nosotros no hemos tenido nunca. Si ganamos estupendo, en caso contrario no pasa nada», explica Sonia. Victorias que cuando se producen -como la última con una dote de 3000 euros- generan ingresos que los propios gaiteiros guardan con la intención de financiar los gastos producidos por los viajes, trajes o instrumentos, siempre por consenso.
A día de hoy
«En la actualidad resulta más complicado reunirnos para ensayar, ya que casi todos trabajamos e incluso algunos viven en Salamanca y Madrid», apunta Cristina. Una situación que hasta la fecha no ha impedido que continúen ganando premios como la última Liga de Gaitas.
Repasando el presente de este septeto, resulta peculiar observar que ninguno decidió continuar su trayectoria académica en el campo de la música. «La verdad es que a ninguno se nos dio por eso, supongo que con lo vivido ya teníamos bastante», son las palabras de Moncho consensuadas por el resto de sus compañeros.
Una categoría, la de compañeros, que tal vez se quede corta al revisar la moviola de esta banda de gaitas moldeada por las miles de horas de ensayos que acumulan. Un trabajo que desde hace años se traduce en reconocimiento local e internacional, galardones que poco valen ante la satisfacción personal por un proyecto que de la nada, ha crecido para pasear con orgullo el nombre de Cea, Ourense y Galicia por todo el mundo.