La demora en el nombramiento del concejal Francisco Fernández Liñares crea una situación de transitoriedad en el Concello, porque su salida, si finalmente se produce, provocará una remodelación del gobierno local. Sean más o menos profundos, habrá cambios. Si Liñares deja el Ayuntamiento, quedará vacante el área de Urbanismo. Una posible solución es que sea el alcalde quien asuma directamente la gestión de este departamento. Entre los constructores lucenses hay voces que opinan que sería una buena solución.
En el caso de J. C. Núñez, lo ideal sería que el propio López Orozco se pusiera al frente de Urbanismo. Expone sus argumentos: conoce los problemas de la ciudad y, en concreto, los relacionados con el urbanismo; es un hombre que se implica directamente en los asuntos que gestiona. Destaca Núñez otra cualidad que cree encontrar en Orozco: «É realista». No ve por qué no crear una dirección general en dicha área: «Todo o que sexa definir os departamentos é bo».
Por su parte, Jesús Pernas dice que «é unha boa opción» la de que Orozco se haga cargo directamente de la gestión del urbanismo lucense. La creación de una gerencia o dirección general para dicha área «podería ser bo, se funcionara ben».
Viajes a Madrid
Dicen quienes están en condiciones de saberlo, que el todopoderoso José Blanco imparte tranquilidad con respecto a que el nombramiento de Liñares es seguro y que sólo queda aguardar que llegue el momento adecuado. Son cosas que se dicen en el PSOE. Por cierto, en los últimos días, pero no en la misma jornada, se dejaron caer por Madrid el alcalde, José López Orozco, y el presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro.