El vicepresidente de la Asociación Galega de Autocaravanas explicó que, pese a que practicar esta afición no resulta caro, una vez realizada la inversión en el vehículo, no se espera un incremento del número de autocaravanistas con la crisis económica que se está generalizando. López puntualizó que ésta es una forma de disfrutar de la vida y no un modo de reducir los gastos de las vacaciones y de hacer un turismo más económico.
Este autocaravanista insiste en que lo que mueve a este colectivo es una forma diferente de disfrutar de la vida y de las posibilidades que ofrece la naturaleza. La imagen de los autocaravanistas tirando los residuos en cualquier rincón, que se asociaba a quienes practicaban esta afición, es algo que está desterrado.
Sindo López reconoció que una vez realizada la inversión inicial el resto de los gastos son inferiores, porque lo más costoso es el combustible para poder circular. «Comer -dijo- tienes que comer igual estés donde estés y en la autocaravana hay comodidades».
Inversión
La inversión inicial es muy elevada, según reconoció López, dado que supone un mínimo de 40.000 euros en la compra de una autocaravana nueva. El mercado ofrece una amplia variedad, con todo tipo de prestaciones y comodidades, que se reflejan en el precio. También es posible comprar una casa sobre ruedas de segunda mano. Los precios en este caso son más económicos, pero también depende de las características de la vivienda y de las condiciones en las que se encuentre. El mercado de segunda mano es posible que en la actual situación de crisis se mueva algo más.