El alcalde de Antas de Ulla, Javier Varela, matizó ayer que la petición de disculpas al vicepresidente de la Xunta, con relación al problema de la galescola local se refiere exclusivamente a la frase «mafia siciliana», de la que se reconoce autor en una rueda de prensa ofrecida en Santiago por varios alcaldes del PP tras la firma del convenio con Anxo Quintana. El mandatario municipal dijo que incluso esa frase fue en un determinado contexto, ya que había citado la película El Padrino al referirse a la imposición. De todas formas, señaló que no quiere que la consellería utilice ese argumento para tratar de echar abajo el convenio.
Salvo que esa cuestión de forma, Javier Varela aseguró que se sigue mostrando crítico con un convenio que les es impuesto a los concellos y que va en contra de la autonomía municipal. En ese sentido, considera su derecho a la crítica, a pesar de que lo haya firmado obligado por la necesidad de garantizar financiación para un servicio que lleva varios años prestando el Concello y del que ahora se hará cargo Vicepresidencia.
También da por descontado que el convenio sigue en vigor, dado que tiene validez legal porque fue firmado por ambas partes el pasado 29 de abril y no lo puede anular la consellería amparándose en las críticas de varios alcaldes. Recordó que la libertad de expresión está reconocida en la Carta de los Derechos Humanos y la garantiza también la Constitución española.
Varela le remitió una carta a Quintana en la que, además de disculparse por el empleo de la citada expresión, realiza unas reflexiones sobre la circunstancia de que el en estos momentos vicepresidente de la Xunta fue alcalde de un pueblo pequeño. Considera que, sin embargo, en su actual cargo no hace mucho por los concellos de menor tamaño. En el caso de Antas, según su alcalde la afirmación queda patente con la situación del centro de la tercera edad, dependiente íntegramente de Vicepresidencia y que lleva tres años sin funcionar a pleno rendimiento, dado que están abiertos 16 apartamentos tutelados, que representan el 30% del edificio, permaneciendo la segunda planta y el centro de día cerrados.
Javier Varela considera que hasta ahora el punto de atención a la infancia funcionó razonablemente bien, lo mismo que los servicios sociales del Concello. Sin embargo, incidió en la incapacidad demostrada por la Vicepresidencia, que en tres años no fue capaz de poner en marcha el centro para un centenar de mayores.