El minifundio vitícola está de moda

LEMOS

Enólogos, críticos y distribuidores comienzan a ver la Ribeira Sacra como una de las denominaciones con más futuro de España por su afinidad con la Borgoña francesa

04 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La concesión de elevadas puntuaciones a dos marcas de la Ribeira Sacra en The Wine Advocate , la revista sobre vinos más influyente del mundo, marcará previsiblemente un antes y un después en el devenir de la Ribeira Sacra. De momento, los designios de la publicación estadounidense que edita el omnipresente Robert Parker han sepultado los últimos prejuicios sobre los tintos gallegos que se mantenían entre algunos críticos. Vinculado a Guímaro y Algueira, las dos bodegas aupadas por Parker, el enólogo leonés Raúl Pérez afirmaba en una reciente presentación en Madrid de los vinos que asesora en Galicia que esta última es la zona «con mayor potencial de España». Ese futuro prometedor llegará, según apuntó en su intervención, cuando una mayoría de los elaboradores crean realmente en la singularidad de sus viñedos y practiquen una viticultura de bajos rendimientos más acorde con los tiempos.

Artífice de la presencia de Ribeira Sacra en la última cata de vinos españoles de The Wine Advocate , y uno de los enólogos más prestigiosos del momento, Raúl Pérez observa dos condicionantes para el despertar definitivo de esta denominación de origen. Desde su punto de vista, habría que reconvertir una viticultura que aún prima mayoritariamente la cantidad sobre la calidad, y también superar la tentación de apostar por variedades foráneas como el tempranillo -última incorporación al reglamento del consejo regulador- cuando se trata de complementar las elaboraciones con cepas más arraigadas en la zona.

Opiniones en la Red

No sólo Raúl Pérez reivindica el soplo de aire fresco que pueden suponer los tintos gallegos en un panorama marcado por la tendencia a la uniformidad de estilos y sabores. El runrún sobre el potencial de la mencía de la Ribeira o incluso de los caíños que se elaboran en Rías Baixas se deja sentir de un tiempo a esta parte en foros especializados de Internet. Desde su blog La otra botella , en el que se hace eco de las novedades españolas en el mercado neoyorquino, Manuel Camblor apuesta por un estilo de vinos «más frescos y ligeros, con menos impacto inicial, pero más profundidad de aromas y sabores». Vinos para beber, en vez de para catar, que a su juicio, en el caso de España vendrán «de Ribeira Sacra y el resto de Galicia».

Fundador de una de las primeras tiendas especializadas de vinos que se abrieron en España, y socio de Alma Vinos Únicos, distribuidora e importadora de marcas que se distinguen por su singularidad, Paco Berciano también ha reparado en el despertar de los vinos en Galicia en su blog Descorche . «Estoy convencido, y no creo ser exagerado, de que la Ribeira Sacra puede ser la Borgoña española. Tiene a su favor variedades, terruños y ese apego tan especial del gallego a su tierra, una autenticidad que no se ha visto condicionada por la presencia de cooperativas o de grandes bodegas como en otras zonas de España», explica Berciano.

Según su criterio, la excesiva parcelación del terreno, que tradicionalmente se ha visto como un lastre para el desarrollo de la viticultura gallega, puede ser la clave de su resurgir con un enfoque adecuado. «En el minifundio, que siempre ha sido tan mal visto, está el futuro de Galicia, que puede elaborar los mejores tintos de España, vinos que sean la expresión única de cada parcela», apunta Paco Berciano. El único peligro -añade- «es que Galicia deje de ser Galicia, que abandone la autenticidad de sus variedades para plantar syrah o merlot aprovechando el nuevo escenario que plantea el cambio climático».

La euforia generalizada por las puntuaciones de la revista que edita Robert Parker a varios tintos gallegos tiene su contrapunto en la llamada a la prudencia que formula Luis Paadín, secretario de las catas de la Asociación de Sumilleres Gallaecia y presidente de la Asociación Gallega de Catadores. «Todo lo que contribuya a difundir los vinos gallegos me parece estupendo. Pero no creo que la elaboración de una barrica o dos de un gran vino sea algo suficientemente representativo», dice Paadín.