El científico gallego, que ha colaborado en los últimos hallazgos de Atapuerca, se dispone a reanudar el estudio de los yacimientos del interior de la provincia
03 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El arqueólogo ouresano Xosé Pedro Rodríguez, que lleva cerca de veinte años excavando en Atapuerca, es uno de los investigadores que firmaron en la revista Nature el informe científico que dio a conocer mundialmente el hallazgo del homínido más antiguo de Europa occidental. Este fin de semana estará en Monforte para reanudar sobre el terreno la investigación de los yacimientos paleolíticos del sur lucense, el único proyecto en el que ha colaborado hasta hoy en Galicia.
-Hace ahora dos años que empezaron las investigaciones en la comarca de Lemos. ¿Los resultados han sido los que esperaba al principio?
-Los resultados son buenos y confirman las expectativas que teníamos. En este tiempo se hallaron muchos materiales que se sumaron a los primeros que había descubierto el aficionado José Antonio Peña, aparecieron nuevos yacimientos muy interesantes y se hicieron los primeros sondeos y excavaciones en cuevas. Ahora nos planteamos llegar más lejos, localizando más yacimientos y sobre todo, hallando materiales en un buen contexto estratigráfico que permita datar con precisión la antigüedad de esas industrias. Estoy muy satisfecho e ilusionado con este proyecto y espero que dé importantes frutos.
-¿En qué medida pueden servir las investigaciones de Atapuerca como referente para que las que se están realizando en el territorio lucense?
-Atapuerca puede ser un referente geográfico y cronológico muy bueno para este proyecto. Por ejemplo, pensamos que entre los materiales hallados hasta ahora en el sur lucense puede haber industrias de entre 300.000 y 500.000 años de antigüedad, y sucede que en Atapuerca ya tenemos muchas dataciones seguras y mucha información fidedigna sobre esas etapas de la prehistoria. Esto puede dar pie a hacer estudios comparativos que nos ayuden a comprender mejor cómo se formaron y cómo evolucionaron los asentamientos humanos del Paleolítico en Galicia, porque la distancia geográfica con Atapuerca no es mucha y probablemente hay bastantes paralelismos entre lo que sucedió en una y otra zona.
-¿En Galicia también pueden aparecer vestigios humanos de un millón de años o más?
-No es imposible, pero es poco probable, simplemente porque es muy difícil encontar industrias o fósiles de esa antigüedad en cualquier sitio. Los lugares donde eso ha ocurrido, como en Atapuerca, son casos realmente excepcionales y en toda Europa son poquísimos. Pero también es muy importante localizar e investigar yacimientos más modernos para reconstruir la evolución de las primitivas poblaciones humanas. En el sur lucense puede ser más fácil hallar yacimientos de 400.000 años, por ejemplo, que ya es mucho, y de otras épocas más recientes. Lo más importante es encontrar materiales que puedan llegar a datarse con seguridad.
-Uno de los fines de este plan es imprimir un nuevo rumbo a la arqueología del Paleolítico gallego. ¿Esto es algo que ya se está logrando?
-Creo que ya se está empezando a conseguir, aunque todavía llevamos poco tiempo con este proyecto. Según me comentan, en la Universidade de Santiago hay cada vez más estudiantes interesados en investigar el Paleolítico y eso es muy importante, porque significa que algo se está moviendo desde que comenzaron estos trabajos. Esperemos que dentro de unos años sean estos jóvenes quienes continúen el trabajo y que en Galicia se consolide una escuela de arqueología paleolítica.