«El patio escolar puede servir para deseducar»

LEMOS

Mariasun Olano explicó en Monforte y Chantada el plan de convivencia que aplica con éxito su colegio

27 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Mariasun Olano dirige el colegio público del barrio bilbaíno de Zamakola (600 alumnos y 50 profesores), que aplica desde hace años un programa propio para prevenir el acoso escolar que fue premiado en el 2006 por el Ministerio de Educación. Ayer lo explicó a profesores y padres de los colegios Eloísa Ribadulla, en Chantada, y A Gándara, en Monforte.

-¿En qué consiste su modelo?

-Nuestro objetivo es que el niño tenga competencias que le ayuden a tener buenas relaciones con los demás, con el entorno y también consigo mismo.

-¿Y cómo lo consiguen?

-Trabajamos la autoestima, la cohesión de grupo para que ningún niño se encuentre aislado, porque el rechazo es el primer paso para el acoso. Fomentamos el desarrollo del pensamiento, para que los chavales sean capaces de resolver un conflicto sin recurrir a la violencia.

-Ustedes dan mucha importancia a lo que ocurre en el patio escolar.

-Es que es un espacio en el que los alumnos pueden pasar hasta el 47% del tiempo que permanecen en el colegio, el lugar donde se dan más conflictos. Ahí es donde el niño se muestra tal como es, donde pone o debe poner en práctica lo que trabajas con ellos en las tutorías. En clase de matemáticas de sexto pocos conflictos va a haber. Los hay en el patio.

-Así que el patio de recreo está desaprovechado.

-Está desaprovechado pedagógicamente, y es un lugar que o se aprovecha o puede servir para deseducar. Nosotros tenemos preparado todo un plan con juegos a desarrollar en el patio. Enseñamos a los alumnos que el conflicto es consustancial a la vida, y que lo importante es ser capaz de solucionar diferencias por medio del consenso. Tenemos un equipo de doce niños de quinto y sexto que son mediadores, que tienen una formación más intensa. Si los protagonistas del conflicto no son capaces de arreglar el problema piden ayuda a uno de estos mediadores. En el colegio tenemos siete adostokis , que en euskera quiere decir lugares de acuerdo, preparados para que se sienten los dos implicados y el mediador, que mediante técnicas muy sencillas los ayuda a ponerse de acuerdo.

-Suena bien, pero ¿consiguen que no haya casos de acoso?

-Es que los profesores también trabajamos mucho la prevención. Observamos en el patio para detectar casos de aislamiento. Miramos si el niño juega o no y con quién lo hace. Si es necesario aplicamos un programa de prevención, con ayuda de la orientadora del centro y de compañeros del niño. Y trabajamos mucho también el espectador pasivo, el que mira la pelea y no interviene, o incluso aplaude.

-¿Cree usted que hay un problema generalizado de conflictividad en las aulas?

-Los adolescentes no son peores que hace años, lo que pasa es que ahora nos enteramos de todo lo que pasa en todas partes, y eso es bueno pero crea alarma. Y también es cierto que somos más sensibles con este tipo de cosas, y eso es positivo.

-¿Necesitan más autoridad los profesores?

-Hay que recuperar no el autoritarismo, pero sí el apoyo de la familia, que lo hemos perdido un poco. La familia y la escuela tiene que ser una pareja bien avenida. De nada sirve que le hables al niño de educación para la paz si en casa su madre le dice 'si te pegan, pega'.