No llueve, las golondrinas ya han llegado y los árboles están en flor. Estas son algunas de las cuestiones de las que más se ha hablado en los últimos días y que el concejal de Medio Ambiente, Lino González Dopeso, también sacó ayer a colación para sentenciar que «algo está pasando en el planeta Tierra». Dopeso añadió que, después de analizar la evolución de nueve estaciones meteorológicas de Galicia entre los años 1961 y 2006, los termómetros de Lugo son los que más han subido. Mientras que la temperatura media anual de Galicia aumentó 0,18 grados por decenio, en Lugo la subida fue de 0,32 grados.
Y no sólo eso, el secretario general para la prevención de la contaminación y el cambio climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo, aseguró que a lo largo del siglo XXI, el sur de Lugo y Ourense serán las provincias gallegas con mayor aumento de temperaturas, entre 5 y 7 grados centígrados. «Y eso dependerá del éxito que tengamos en la reducción de emisiones contaminantes», subrayó Gonzalo en el Concello y en una conferencia que ofreció a continuación en la Escola de Maxisterio y a la que asistió, entre otros concejales, el presidente de la Diputación, Gómez Besteiro.
Este experto en cambio climático aseguró que la Península Ibérica, y Galicia «singularmente», están siendo más afectadas y «el impacto va a ser mayor». El dirigente del ministerio señaló que «el cambio climático es una realidad que nadie informado discute». Pero sin hacer un discurso catastrofista, Gonzalo señaló que, a finales de siglo, los gallegos tendrán nuevas oportunidades y desafíos porque «la vida no va a ser igual». Esto, por ejemplo, tendrá repercusiones directas en la agricultura que tendrá que adaptarse a unas nuevas condiciones.
Por estos motivos, Arturo Gonzalo explicó que «a corto plazo» la urgencia es reducir las emisiones, cuya progresión también va en aumento. Y dentro de ellas, las procedentes del transporte. Gonzalo subrayó que «esta cuestión sigue siendo el talón de Aquiles de Kioto», por lo que es «fundamental» promocionar el transporte público. En la conferencia, este experto indicó que España supera con mucho las recomendaciones del citado protocolo, aunque «en los últimos años hubo un cambio de tendencia, que no es suficiente».
Diferencias en la costa
El vaticinado aumento de las temperaturas no será igual en la costa que en el interior. Esto se debe a que el océano tiene un efecto «amortiguador», que hace que la costa «siempre tenga un clima más suave», explicó el mandatario del ministerio.
Las previsiones para España indican que la zona de Levante tenderá a desertizarse mientras que el Norte se volverá mediterráneo.