El proyecto de Iberdrola para construir una central hidroeléctrica en la zona de A Ribeira Sacra ha levantado de nuevo las críticas del colectivo ecologista Verdegaia, que considera que la instalación perjudicaría seriamente la estructura de la montaña sobre la que se pretende trabajar.
En un comunicado, el grupo conservacionista asegura que «o que quere facer Iberdrola é furar o macizo granítico da marxe esquerda do río Sil, facer unha caverna e os quilómetros de túneles correspondientes para colocar a central de turbinaxe dentro da caverna».
Para los ecologistas el hecho de que la central quede subterránea no evitará el impacto visual, ya que apuntan que el daño que causarán las obras necesarias para realizar la perforación y la colocación de tuberías y demás maquinaria serán imborrables tanto en el propio paisaje de la ladera como en la riqueza natural de la zona.
Aseguran, en este sentido, que es imposible horadar un macizo granítico «para facer con formigón unha caverna» sin causar un impacto «brutal tanto na flora como na fauna».
María José Ogando explica en el comunicado de Verdegaia que además hay que unir los daños necesarios para hacer los accesos hacia esa obra de la central, que además «no mesmo documento se explica que serán permanentes e non soamente estarían os 4 ou 5 anos de obras que se calculan».
Tampoco convence a Verdegaia que la captación del agua se haga prácticamente al lado de la toma que ya surte al embalse actual de San Estevo. El agua, tras conducirse por las tuberías colocadas en los túneles interiores de la montaña hasta la central, regresaría al río Sil después de ser turbinada, aunque evidentemente tendrá que recorrer de nuevo otro trazado de los túneles interiores que se construyan hasta el aliviadero.
Este nuevo proyecto de aprovechamiento hidrológico en la provincia de Ourense está todavía en fase de exposición pública de la correspondiente solicitud presentada por la empresa.