El Ayuntamiento de Chantada tendrá que pagar una multa de 3.000 euros por enterrar en la escombrera municipal materiales que no pueden ir a parar a unas instalaciones de estas características. La sanción ya es firme y fue impuesta a raíz de una inspección efectuada el pasado 26 de marzo por agentes de la unidad de la Policía Nacional adscrita a la Xunta.
Los policías estuvieron en el vertedero abierto en el año 2000 para ser utilizado para el depósito de desechos de obra y constataron que, según el informe que hicieron llegar a la consellería, entre los escombros se habían colado abundantes maderas, plásticos, piedras, envases de pintura, entre otros materiales que la Consellería de Medio Ambiente no admite en las zonas habilitadas para el vertido de escombro. El expediente policial hace constar también que el vertedero estaba abierto y sin ningún control de acceso.
El Ayuntamiento recurrió la sanción, entre otras cosas con el argumento de que el recinto sí está controlado porque hay un operario municipal encargado de atenderlo. También hizo constar que se trata de un vertedero de residuos y no de una planta de reciclaje o valoración, tal como acredita el convenio firmado hace siete años con la Xunta para su apertura.
Ni retirada ni rebaja
Los responsables de la consellería respondieron que las alegaciones no justificaban ni el archivo del expediente ni una rebaja de la calificación de la falta. A través de una resolución firmada el 25 de junio, Medio Ambiente decidió mantener la calificación de grave para las irregularidades detectadas, lo que finalmente ha desembocado en la imposición de esta sanción económica.
Esta sanción es la primera a la que tiene que hacer frente el Ayuntamiento de Chantada por el funcionamiento del vertedero de desechos de obra. Estas instalaciones fueron gestionadas en un principio por la misma empresa que se encargaba en aquel entonces del servicio municipal de recogida de basuras. Posteriormente, esta firma renunció a la concesión y el Ayuntamiento decidió hacerse cargo con sus propios medios.
El actual alcalde, Manuel Anxo Taboada, sostiene que los problemas detectados por la consellería ya están subsanados. Una muestra de que el Gobierno local está sensibilizado con la necesidad de buscarle una salida ecológicamente aceptable a los residuos que genera la construcción es, según Taboada, el tratamiento que reciben los restos de la demolición del antiguo Ayuntamiento.
Máquina trituradora
La empresa Voces Chantada, que se encarga de la demolición del edificio, empezó esta semana a procesar los restos en una máquina especial que los tritura de forma que son reutilizables como material prima en la construcción. En un principio, tenían previsto terminar con el trabajo ayer mismo. Un problema técnico lo retrasará todo unos días más.