Presentada la segunda solicitud de licencia para comenzar con la urbanización de las cuestas del parque

G.G.U.

LEMOS

La polémica urbanización en la finca de O Garañón, junto a las cuestas del parque de Rosalía de Castro, parece estar un paso más cerca de ser realidad, ya que esta semana se presentó la segunda solicitud de licencia de obras para levantar dos de los seis bloques previstos. El pasado mes de julio, se presentó una primera solicitud de licencia de construcción, que los técnicos del Concello denegaron alegando deficiencias y exigiendo que se especificase cuáles eran los usos de ochenta locales proyectados. Ahora, los técnicos municipales estudiarán si se han subsanado esas deficiencias y si puede admitirse esta nueva solicitud. La novedad de esta petición con respecto de la primera, es que se plantea la posibilidad de comenzar las obras por fases. La constructora plantea empezar por dos edificios, los más pegados a las cuestas del parque, de ocho alturas más la cubierta, además de locales y garajes. En total, se trata de 7.105 metros cuadrados. El resto de viviendas diseñadas, otros cuatro bloques con una superficie de 9.816 metros cuadrados, se construirían en una segunda fase y de manera escalonada, adaptando los edificios al desnivel para que desde todos ellos haya vistas al río Miño. El Concello ha hecho varios intentos para que el titular de la empresa responsable de la urbanización, Ricardo Iglesias Paredes, parara las obras mientras los grupos municipales buscaban alguna alternativa, pero no ha sido posible. En cualquier caso, aunque el promotor hubiese estado de acuerdo en paralizar la urbanización temporalmente, el concejal de Urbanismo, Francisco Fernández Liñares, matizó en varias ocasiones que con el Plan Xeral de Ordenación Municipal en marcha, no sería posible modificar el plan de reforma interior aprobado para esta zona de actuación hace dos años, en noviembre de 2005. Otra de las vías de las que disponían los detractores de la urbanización, con la Asociación na Defensa do Parque Rosalía de Castro a la cabeza, fue solicitar un informe a la consellería de Cultura, que emitió pero que tampoco sirvió de mucho. Aunque en dicho informe Cultura declaraba que la finca de O Garañón está en el área de influencia de las termas, el concejal de Urbanismo discrepó de tales afirmaciones alegando que, tanto las termas como el antiguo sanatorio de García Portela, están catalogadas en el inventario general del Patrimonio de Galicia, pero sin entorno de protección. Los grupos de la oposición también propusieron estudiar otras posibilidades sin que, hasta la fecha, ninguna haya conseguido desbancar al proyecto inicial.