El bridge vuelve a Monforte

Francisco Albo monforte@lavoz.es

LEMOS

No se puede decir que Monforte sea la capital gallega del bridge -tal título correspondería más bien a A Toxa-, pero sí es una de las escasas poblaciones de la comunidad en la que se organizan torneos de este deporte de la mente, como gustan llamarlo muchos de sus adeptos. De hecho, es la única que puede presumir de tal cosa fuera de la mencionada A Toxa y de las capitales de provincia. La cuarta edición del campeonato que organiza el Club de Bridge de Monforte se disputará entre los días 28 y 29 en el Parador de San Vicente. Y en este mismo lugar se presentaron ayer los 84 trofeos que se repartirán en el campeonato, cedidas por 41 casas comerciales e instituciones de la comarca. La presidenta del club, Julia Fernández , lamenta que entre estos patrocinadores no se halle el Ayuntamiento de Monforte. «Este año ni pedimos ayuda, porque ya nos la negaron otras veces», apunta. Y eso que el campeonato atrae a mucha gente de fuera: ya hay cincuenta y tantas parejas inscritas y hasta el momento mismo del inicio del torneo se puede inscribir quien quiera. Los jugadores vienen de muchos lugares -Asturias, Coimbra, Lisboa, Burgos, Madrid, Canarias...- y ocupan un buen número de plazas en los hoteles locales. A Julia Fernández le gustaría que participasen también algunos de los numerosos ciudadanos británicos afincados en la comarca, dado que el bridge procede de su patria, pero por ahora ninguno de ellos se ha animado. «Para jugar no hace falta hablar el mismo idioma, se puede jugar perfectamente sin decir una palabra», señala a este respecto. Siguiendo la tradición, antes del torneo, a las ocho de la tarde del viernes 28, se ofrecerá un cóctel a los participantes en el claustro del Parador. «El cuerpo como territorio». Pasamos a otro tipo muy diferente de tradiciones. En la portada del catálogo, un hombre de raza negra posa de perfil, mostrando su antebrazo. Está lleno de cicatrices uniformes, pequeñas costras cuyo significado sólo se comprende en Etiopía, en la tribu de los nyangatom . Está formada esta comunidad por pastores y guerreros que modelan su cuerpo y su piel con relatos de hazañas que para nosotros, los occidentales del primer mundo, son simples marcas. La autora de las fotografías, inaugurada ayer en la sala de exposiciones del Museo Provincial, es Isabel Muñoz , (Barcelona, 1951) famosa por sus retratos de colectivos y por su costumbre de buscar la expresividad de la piel. A primeros de este año sorprendió con los retratos de los tatuajes de presos pandilleros salvadoreños pero ahora, en esta muestra, elaborada entre 2004 y 2005, dispara sobre pinturas, relieves y costras cutáneas, quemadas por el fuego o por ácidos. Impresionantes desnudos masculinos y femeninos que podrán visitarse gratuitamente hasta el 4 de noviembre en el Museo Provincial.