El Ayuntamiento de Monforte brindó ayer en la Casa da Cultura un homenaje a Aquilino Fouz Iglesias , coincidiendo con su 90 cumpleaños, dentro del programa de actos de recuperación de la memoria histórica. Este hombre, natural de San Clodio, estaba en la marina de Ferrol cuando estalló la Guerra Civil. Al enterarse de que iba a ser fusilado huyó a Monforte, donde vivían sus abuelos, y donde permaneció dos años escondido. Luego escapó a Barcelona y de allí a Inglaterra. El acto estuvo presentado por la concejala de Cultura, Alicia Cadarso , que destacó la importancia de homenajear a los «anónimos». «Aquilino, xunto con todos, fai a humanidade», señaló. En el acto se proyectó también el vídeo de Carmen Gómez , Unha vida de resistencia e superación , sobre la historia de Aquilino. Fue una tarde emotiva, acariciada por las sonrisas y las lágrimas de Aquilino, que estuvo arropado por su familia y por un salón de actos lleno de gente.
El ex guitarrista y vocalista de la banda viguesa Siniestro Total, presentó el jueves por la noche en Monforte un nuevo proyecto, Miguel Costas y La Banda Turca. El concierto fue en la cervecería Los Goya a medianoche. Nostálgicos del rock de Siniestro o Aerolíneas Federales y amantes del buen rock an roll se dieron cita para bailar y disfrutar con este concierto. Miguel Costas interpretó clásicos como No somos de Monforte , Miña Terra Galega , Opera tu fimosis o Bailaré sobre tu tumba , y nuevos temas que preparó con la Banda Turca, como Soy fan o Marisol . Costas, que actualmente está asentado en O Saviñao, continúa con las mismas letras sarcásticas y la misma fuerza en el sonido de su guitarra.
Más vale prevenir que lamentar. Eso es lo que han debido de pensar muchos monfortinos desde hace varios días. Y es que en la parroquia de Santa María da Parte las peñas y familias que disfrutarán de la romería del San Mateo el próximo día 21 ya han empezado a marcar las parcelas donde merendarán y pasarán la jornada festiva. Así, mientras unos celebraban las romerías de Diomondi, de Chantada, de San Cristovo o de Bóveda, otros estaban delimitando el terreno con un mes de antelación. Este «fenómeno» se repite cada año, y debe de ser eficaz y práctico, puesto que todos siguen la tradición.