Ribeira Sacra se asoma a EE. UU.

LEMOS

El crítico estadounidense Gerry Dawes selecciona vinos de la denominación de origen para que sean distribuidos por una importadora de Nueva York

05 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

monforte | A las diez de la mañana, la mayoría de los huéspedes del Parador de Turismo de Monforte han apurado el desayuno. Sin levantarse de la mesa, buscan en mapas y folletos alguna ruta interesante por la Ribeira Sacra. Fuera del comedor, en una de las butacas que salpican el claustro del antiguo monasterio, Gerry Dawes hojea en solitario un diminuto bloc de notas manuscritas. La libreta contiene las impresiones del crítico gastronómico estadounidense sobre una cata celebrada la noche anterior en la bodega Algueira. Entre sus apuntes, las marcas de Ribeira Sacra que ha seleccionado por encargo de una importadora para distribuir en su país. «Buscaba un gran vino y he encontrado cuatro», dice Dawes a modo de saludo.

Desde hace treinta años, este escritor y fotógrafo de Montebello, un pequeño pueblo de cuatro mil habitantes situado en el estado de Nueva York, recorre con asiduidad la geografía española del viñedo. Ésta es su sexta visita a las denominaciones de origen gallegas, en las que sitúa el germen de una verdadera «contrarrevolución» del mundo del vino. «Galicia lo tiene todo para convertirse en una de las grandes regiones del mundo: variedades extraordinarias, suelos por los que pagarían en otros sitios y vinos que alcanzan su plenitud con un grado alcohólico razonable, que permite disfrutarlos sin que te sacie la primera copa», explica el catador.

Dawes, que antes de llegar a Galicia hizo escala en el Douro portugués, sostiene que Ribeira Sacra tiene su favor el valor añadido de un paisaje que posiblemente sea «el de mayor belleza de todas las regiones vinícolas del mundo». Un espacio singular en el que por fin se está comenzando a sacar partido del potencial de las variedades y los suelos singulares en los que se asientan sus viñedos. «La primera vez que vine no me podía creer que una zona así fuese desconocida, pero al catar vi que había pocas muestras con la calidad y la estabilidad necesarias para la exportación. Esta vez he encontrado vinos con clase suficiente para ser comercializados en cualquier lugar del mundo», destaca el crítico.

Denominador común

Las cuatro marcas que ha seleccionado en su última visita responden a distintas variedades y elaboraciones, pero tienen como denominador común una intensa frutosidad y el perfil que cabe esperar de un vino de Ribeira Sacra. El mencía con crianza en barrica de Algueira, los tintos del año Décima y Pradio y el godello Almaviva pasarán a engrosar próximamente, según señaló Dawes, el catálogo de vinos de la firma Marble Hill Cellars, de la importadora estadounidense Alexandra Elman, que se puede consultar en Internet en la dirección marblehillcellars.com . «Estoy seguro de que después de estos vinos van a venir muchos más», vaticina el crítico, que asesora a esta distribuidora de Nueva York en la elección de las bodegas con las que trabaja.

En la cata que se desarrolló en Algueira, Dawes puntuó varios vinos de la Ribeira Sacra, en compañía de los elaboradores, y tuvo la oportunidad de probar todas las añadas del crianza de la casa, del 2001 al 2005. La más antigua fue la que le sorprendió en mayor medida por su excelente evolución, una plenitud que, a su juicio, corrobora el prometedor futuro de esta denominación de origen. «Si haces una cata vertical, de varias añadas sucesivas, y ves este nivel, no es una casualidad. Cuando se reduzca la carga de las cepas en las viñas, la Ribeira Sacra dará un salto cualitativo tremendo», augura el estadounidense.

El joven enólogo de Algueira, Raúl Pérez, asesor de bodegas punteras en Galicia y El Bierzo, es para Dawes, un buen ejemplo de la «contrarrevolución» que se avecina en el panorama vinícola. Un cambio radical que el crítico define como el triunfo de los vinos «que realmente expresan su tierra», en detrimento del estilo caracterizado por el elevado alcohol y las aportaciones de la barrica nueva que han estado de moda hasta ahora.

Los turistas abandonan escalonadamente el Parador de Monforte en busca de emociones por la Ribeira Sacra. Gerry Dawes aparca las notas de cata y echa mano de los mapas para confeccionar su particular hoja de ruta. Antes de regresar a Estados Unidos, aún hará escala en bodegas del Bierzo, Ribera del Duero y Cigales. Aunque lejos de California, el suyo también es un viaje entre copas.