El Ayuntamiento admite la posibilidad de cambiarlo por una barandilla cuando acabe la obra Xosé Manuel Pavón se lamenta de que los vecinos no planteasen sus dudas al principio
23 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.CON RAMPAS DE ACCESO. El muro que tiene soliviantados a los vecinos separa la iglesia de la calzada y delimita dos rampas de acceso utilizables con silla de ruedas La reforma de la calle central del barrio de Carude se complica a poco de llegar a su fin. Buena parte de los vecinos del barrio están soliviantados contra las obras por las trazas que está cogiendo el entorno de la capilla de San Lázaro, que quedará flanqueada por un muro que en algunos tramos levanta cerca de un metro y medio de la calzada. El concejal de Obras, Xosé Manuel Pavón, admite la posibilidad de sustituir por una barandilla el cuestionado muro, pero pide a los descontentos que esperen a ver la obra terminada y luego decidan. Para que terminen las obras queda aproximadamente un mes, según los cálculos del Ayuntamiento. En estos momentos, la empresa a la que le fue contratado el proyecto tiene ya construidas las nuevas aceras en casi toda la calle. Trabajos pendientes En el tramo entre la Compañía y las proximidades de la capilla apenas falta el cemento de una parte de las áreas de aparcamiento, los árboles y el nuevo mobiliaria urbano. En la plazuela de la capilla, el trabajo se centra ahora en el polémico muro y todavía falta por acondicionar el espacio que queda en el lugar que hasta hace un mes ocupaban unos árboles que fueron arrancados a consecuencia de una avería en las cañerías de desagüe. Las quejas de los vecinos no están organizadas porque no las canaliza ninguna asociación o partido político. Pero aparentemente son mayoritarias. No quieren el muro, por su impacto visual o porque lo consideran un peligro para los conductores que circulen por allí, según los casos. La mayoría de los consultados dicen no saber qué función cumple y no sabían que figuraba en el proyecto. Eso es lo que más sorprende al concejal de Obras. Pavón admite conocer las críticas, pero se pregunta por qué no las plantearon los vecinos cuando les fue presentado el proyecto. «Todo o mundo que quixo puido ver os planos, e alí estaba o muro», dice.