La Mirilla
13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El San Antonio tuvo ayer su día grande, con una jornada festiva en Monforte. Lo que más dio que hablar fueron las tradicionales roscas, que este año tuvieron un éxito espectacular. A las nueve fue la misa en la Iglesia de San Antonio, donde los ramistas llevaron 700 roscas para bendecir. Pero media hora más tarde ya habían vendido casi doscientas, por lo que apenas quedaban para la subasta. Los organizadores decían que «se houbera mil roscas, mil roscas se vendían». La última rosca, la más cara, se pagó a 15 euros. La banda de música de Sober, el grupo de gaitas Os Teixeiras y los gigantes y cabezudos pusieron música a la mañana por el barrio de San Antonio. A mediodía hubo una procesión, aunque con un itinerario reducido, que duró sólo tres minutos. El párroco explicó que el nuevo santo, traído de Portugal, era demasiado pesado, por lo que modificaron el trayecto: salieron de la iglesia de San Antonio para circular, en un recorrido de ida y vuelta, por la calle y aparcamientos que hay entre los dos hipermercados de la zona, en dirección a la calle Chantada. La comisión ofreció después una degustación de productos de la Ribeira Sacra a las autoridades de Monforte, entre las que estaban el alcalde, Severino Rodríguez , el concejal de Sanidad en funciones, Guillermo Díaz , y el de Obras, Xosé Manuel Pavón . La banda de Sober y la Asociación Folclórica Lemavós actuaron por la tarde, y las orquestas Passarela y Los Españoles en la verbena. La fiesta acabó con fuegos artificiales.