Crónica | El eterno dilema del Martes de Pascua El alcalde de Monforte apela de nuevo a la colaboración de comerciantes y hosteleros para buscar una fórmula que permita mantener la festividad local y darle más atractivo
10 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.De tanto repetirse, el dilema forma parte ya del ritual de la celebración local. ¿Merece la pena mantener la fiesta del Martes de Pascua o habría que sustituirla? La apertura de grandes superficies comerciales, y el consiguiente éxodo de monfortinos aprovechando esta jornada de asueto, pone en entredicho cada año la conveniencia de continuar con la tradición. Pero de momento nadie quiere abordar desde el ayuntamiento un cambio que también tendría sus detractores. Ni siquiera se ha atrevido el BNG, que propuso en 1998, por vez primera y última, la modificación del calendario de festividades locales. Los nacionalistas, entonces en la oposición, habían planteado que la festividad del Martes de Pascua se trasladase al Miércoles de Ceniza en respuesta al supuesto sentir mayoritario de los monfortinos, y muy en particular de comerciantes y hosteleros. La iniciativa del Bloque fue rechazada con el voto en contra del PP y la abstención del resto de los grupos, aunque la CNG se mostró partidaria de realizar una encuesta para aclarar las preferencias de los vecinos. El sondeo no llegó a realizarse y nueve años después, con un alcalde del BNG al frente de la corporación, las cosas siguen igual que estaban. «Hai persoas que din que se debería cambiar esta festa local. Non digo que non haxa que facelo, pero penso que non ten unha repercusión tan importante», opina el regidor, Severino Rodríguez. Según su criterio, sería más productivo buscar una fórmula «dinamizadora» para el Martes de Pascua, una receta que prolongue el tirón de la feria medieval, cuando aún queda gente de vacaciones, y que frene el éxodo masivo y habitual de monfortinos a otras ciudades. Vieja aspiración La idea del alcalde no es nueva. Los comerciantes locales intentaron en varias ocasiones dotar de contenido a esta fiesta, si bien sus iniciativas no tuvieron la continuidad deseada. La más llamativa tuvo lugar en el 2001, cuando cocinaron una paella gigante en la explanada de la Compañía. La carpa con capacidad para 1.500 personas que se instaló con este motivo se quedó pequeña para acoger a los comensales. Severino Rodríguez considera que hay que buscar para el Martes de Pascua un «evento atractivo para que os de fóra veñan e os de aquí non marchen». Un objetivo en el que, a su entender, deben involucrarse el comercio y la hostelería. «Ademais do punto de vista comercial está o dos crentes que queren que se manteña esta festividade, polo que sería mellor buscar entre todos algunha fórmula para que resulte atractiva», sugiere el alcalde. Mientras tanto, desde su punto de vista lo mejor es seguir con la tradición. La tentativa más reciente para dar lustre al Martes de Pascua se produjo en el 2003, coincidiendo con la constitución del centro comercial urbano. Los miembros de la asociación organizaron ese día una comida de confraternidad y actividades infantiles en la zona peatonal de Monforte. Desde entonces el guión de la fiesta ha sido el habitual: procesión por la mañana y calles desiertas el resto del día.