La norma que regulará el banco de tierras permitirá a la Xunta tener el control de estas áreas Varios investigadores presentaron en la Politécnica una publicación de referencia en Galicia
30 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?ntre un 25 y un 26% de los montes vecinales en mano común -un cuarto del territorio gallego- están en situación de abandono. La situación representa todo un reto para la Administración gallega, que a través de la legislación del banco de tierras tendrá una oportunidad para iniciar la regulación de este tipo de montes. Profesores e investigadores de la USC presentaron ayer el libro Os montes veciñais en man común en el transcurso de un acto celebrado en la sala de juntas de la Escola Politécnica Superior, al que acudió el director del centro, Xabier Bueno. El director de la editorial Xerais, Manuel Bragado, destacó la importancia de la publicación por ser una obra pionera y de referencia a la hora de abordar en profundidad la propiedad comunal del monte. A la presentación acudieron varios coautores del libro, como Xaquín Fernández Leiceaga, quien recordó que el germen del libro fue un trabajo de investigación de la USC desarrollado entre los años 1999 y 2003 en colaboración con entidades universitarias de Portugal y Escocia. Explicó la importancia de analizar la realidad de estos montes desde una perspectiva multidisciplinar, no sólo como productores de madera, sino en el desarrollo rural. Por ello, Fernández Leiceaga destacó el peso que éstas deben tener en las futuras políticas forestales de la Administración, así como la obligación de adaptarse a las necesidades económicas actuales. Las administraciones Los autores del libro coinciden en destacar la necesidad de reforzar los derechos de las comunidades y de eliminar la diferencia entre el régimen de reparto derivado de la gestión directa del monte. De ahí -apuntó Leiceaga- la posibilidad de crear un consejo o un observatorio responsable de coordinar la gestión y la explotación de estas comunidades. Y ¿cuál es el papel de la Administración? Tanto Leiceaga como el profesor Manuel Jordán y el director xeral de Desenvolvemento Rural, Edelmiro López (ambos coautores), incidieron en la necesidad de restablecer un papel subsidiario de la Administración para velar por los valores ambientales o paisajísticos de las áreas comunales. En este sentido, Leiceaga citó el caso de comunidades no constituidas y otras ficticias que funcionan en la Baixa Limia, donde es necesario preservar el espacio Peneda-Xurés.