TRIBUNA | O |

25 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

ANTE LA creciente alarma por los casos de tumores malignos registrados en Sarria y relacionados, al parecer, con la presencia de antenas y pararrayos radiactivos, denunciamos desde esta columna no hace mucho la conveniencia de que fuesen retirados. El Concello tuvo a bien dictar dos decretos que disponen el cese inmediato de los todavía inmediatos de la Rúa Nova, de Telefónica Móviles, y Calvo Sotelo, cuya titular es Airtel Móvil. Como ha de seguirse un trámite administrativo que contempla la posibilidad de recurso de reposición, es preciso esperar a que dicha resolución municipal entre definitivamente en vigor. Ahora bien tan pronto como se agote dicho plazo y, visto que ninguna de las dos empresas poseen licencia municipal preceptiva, instamos al Concello a que les exija una ubicación futura en el extrarradio de la villa, de manera que la lejanía evite los temores que, con razón, albergan los sarrianos vista la multiplicación de las patologías. Somos perfectamente conscientes de que los informes especializados al respecto son a veces contradictorios, pero ante la duda, y siguiendo la normativa europea existente, siempre es mejor cortar el mal de raíz, tal como se ha hecho en otros ayuntamientos de la provincia y en el conjunto de la Comunidad Autónoma. Algo similar debe suceder con los pararrayos radiactivos que también generan inquietud. Lo primordial es velar por la salud y la vida. Ante tal argumento, todo beneficio económico resulta secundario, tanto más si puede obtenerse se igual forma con un emplazamiento fuera del casco urbano.