TRIBUNA | O |
18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.AL LEMOS, si le ponen un circo le crecen los enanos. Ahora resulta que prácticamente cierran un acuerdo con el extremo holandés Fiorenzo y éste da marcha atrás al final. Se aducen razones de índole económica, pero esto me huele mal. Me da la sensación de que el futbolista tiene alguna otra oferta de última hora que aceptó y apela a lo de la morriña. Mucha culpa de esto la tienen los representantes, cuyo trabajo me parece legítimo, ya que tienen que vivir de esto, pero no se puede engañar a un club como el Lemos, que con su delicada situación financiera tuvo que abonar desde el viernes pensión completa en un hotel de la ciudad. ¿Y para qué? Para que se marche. Sobre todo cuando además interesaba a Miguel Ángel Cabero, que veía en el holandés la pieza ideal que le faltaba a esta plantilla. Claro que si en el Lemos hubiera un secretario técnico, a imagen y semejanza de gente de fútbol como Francis, Juan Rodríguez, José Antonio Díaz o José Luis Campos, esto no pasaría, porque son gente de fútbol, que conocen todo su entramado. A Mariano bien le llega con arreglar el tema económico. Otro tema también sangrante es la marcha de Chubi. Ahora que el equipo está limitado de efectivos, el centrocampista decide marcharse. Entiendo que esté descontento, porque sus aspiraciones pasan por jugar, pero a veces los compromisos hay que mantenerlos hasta el final y sino pensárselo bien antes de fichar. Aquí también se evidencia la falta de un secretario técnico. Eso sí, tampoco puedo pronunciarme demasiado sobre el tema Chubi, puesto que desconozco en qué condiciones estaba con Vilachá en el tema de entrenamientos y lo que le exigía Cabero. Lo que me apena es que se va un gran futbolista, que según parece jugará en el Ferreira. ¡Ánimo, presidente! La verdad es que cuando algo empieza a ir bien, enseguida se tuercen algunas cosillas.