EL TRAGALUZ | O |
17 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TODOS LOS que vivimos en Lugo, incluso los de fuera, estamos acostumbrados a la gran antena que Telefónica tiene situada desde hace años en las inmediaciones de la estación de autobuses. A lo mejor por eso ya nadie se acuerda de ella y sí de los pequeños postes que ésta u otras compañías de telecomunicaciones pretenden situar, dicen, en puntos estratégicos de la ciudad. Nos preocupa la colocación de esas antenas, pero sin embargo el móvil nos acompaña a todas partes. Y naturalmente exigimos -hay quien incluso por su trabajo se queja a menudo de esto- que en cualquier sitio exista la suficiente cobertura como para amortizar las facturas y exprimir más el tiempo. Y es que anhelamos el fin, es decir, la cobertura, pero no queremos los medios. Los que hay. Esos que tanto nos preocupan a pesar de lo que nos pueda decir la OMS o los expertos en la materia. Precisamente en base a eso, en lo que se sabe a día de hoy, el alcalde afirmó que es favorable a la colocación de las antenas. Supongo yo que para que los ciudadanos de Lugo se beneficien de la telefonía móvil. No para perjudicarlos.